Aún están a tiempo de abrir los ojos los cegados por el odio y la mentira

La mentira no deja de serlo así se repita mil veces, porque la verdad al final siempre se impone, pues como dijo Lincoln: “Podrás engañar a todos durante algún tiempo, podrás engañar a alguien siempre, pero no podrás engañar siempre a todos”, por lo que los jóvenes a quienes los golpistas venezolanos engañaron para usarlos en carne de cañón de sus marchas asesinas, están aún a tiempo para quitarse la venda de falacia que les colocaron.
Ciegos llevan 80 días desplegando una espiral de violencia, destrucción y muerte que en el marco del golpe de Estado continuado de más de 18 años vienen desatando quienes les engañaron, los que usan niños, jóvenes y a cuanto ingenuo convencen en su inútil y demencial afán por destruir la Revolución Bolivariana.
Pero a pesar del daño provocado por sus enviados, los vasallos de Washington que los asesora y financia a través de sus agencias oficiales, no han logrado ni jamás lograrán su objetivo, pues además de incapaces son cobardes que no participan en las marchas donde ellos ordenan sembran terror y muerte incendiar, saquear y quemar vivos a seres inocentes, pero el odio tanto que a veces se mata al asesino.
Su único logro es la muerte de 70 seres humanos, en su mayoría jóvenes y sumido en dolor a madres, padres, hermanos y hermanas que hoy lloran su irreparable pérdida, causar mil heridos, muchos de ellos discapacitados de por vida, que se han sumado a los que cayeron víctimas de su odio e ira durante La Salida y demás sangrientos intentos golpistas realizados.
¿Y qué hacen esos delincuentes, politiqueros de oficio que los envían a quemar libros y seres humanos, saquear e incendiar comercios, sedes de instituciones oficiales, ambulancias, patrullas, gandolas con gasolina, metrobuses, un kindergarten y un hospital materno-infantil con bebes y sus madres adentro, incendiar el Wairara-Repano, talando miles arboles y degollando motorizados con “guayas” asesinas tendidas sobre las calles?
No los acompañan, ya que luego de enviarlos a incendiar la calle, viajan en jets privados o en 1ª. clase de vuelos comerciales a EEUU para recibir las instrucciones de sus amos imperiales sobre las nuevas aventuras golpistas a emprender y a otros países latinoamericanos y europeos a reunirse con mandatarios y parlamentarios vasallos como ellos para coordinar desde allí y de la OEA, acciones desestabilizadoras a contra Venezuela.
Al llegar a esos destinos se hospedan en hoteles “5 Estrellas”, comen exóticos y costosos platos en lujosos y exclusivos restaurantes y compran finos artículos en famosas tiendas con el dinero que les sobra de los viáticos que les entrega su amo y al final de sus tours políticos regresan al país para reanudar las andanzas golpistas enviando a incendiar las calles a esa “carne de cañón” con la que alimentan su ambición y su codicia.
A esa juventud que atraen con sus cantos de sirena que arruinan sus vidas ya que en las marchas violentas en las que participan y que la prensa mercenaria del imperio llama “pacificas”, muchos de ellos asesinatos y otros graves delitos por los que han sido detenidos y están siendo juzgados por los tribunales de justicia.
Pero, no piensen esos delincuentes de cuello blanco, psicópatas asesinos en serie, los que los encargaron del “trabajo sucio”, quienes también tienen manchadas sus manos con la sangre de sus víctimas, ya que son los autores intelectuales de esos crímenes, que no pagarán por ellos, pues por mucho que tratan de lavar sus ensangrentadas manos, no pueden borrar las huellas de sus crímenes.
Porque los denuncia con su nombre y apellidos la voz de la verdad que los señala con su dedo acusador desde hace años, y comienza de la mano de la justica que la apoya, a terminar con la impunidad de la gozaron en Venezuela los conspiradores durante más de dos siglos, ¡la Clemencia criminal! como la llamó Bolívar quien la denunció la causante de la pérdida de la Primera República.
“Porque a cada conspiración –lo dice El Libertador en El Manifiesto de Cartagena- sucedía un perdón sucedía otra conspiración que se volvía a perdonar, porque la impunidad era absoluta” en Venezuela, situación que se agravó según el Padre de la Patria por la complicidad del clero, quien en el histórico documento también señala que
“La influencia eclesiástica tuvo, después del terremoto, una parte muy considerable en la sublevación de los lugares y ciudades subalternas y en la introducción de los enemigos en el país; abusando sacrílegamente de la santidad de su ministerio en favor de los promotores de la guerra civil”.
La denuncia que Bolívar hace contra los sacerdotes de su época, tienen hoy la misma vigencia de entonces, ya que los la jerarquía de la Iglesia católica representada en la Conferencia Episcopal de Venezuela se ha convertido abiertamente en cómplice de la oposición golpista criolla apoyando todas sus acciones desestabilizadoras, lo mismo que su oposición al diálogo que en busca de la paz y la armonía promueve desde hace varios años el presidente Nicolás Maduro.
Y lo más grave aún, su desobediencia, al no estar de acuerdo con El Papa Francisco, máxima autoridad de la Iglesia, quien en noble gesto de apoyo a ese dialogo designó y envió a Venezuela a uno de sus más cercanos y autorizados de sus colaboradores para participar como mediador en las conversaciones junto con los ex presidentes Torrijos de Panamá, Fernández de República Dominicana y Rodríguez Zapatero de España.
Y como enemigos de la paz y promotores de la guerra, rechazan la convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente del Presidente-Obrero, única vía posible capaz de frenar la espiral de violencia, destrucción y muerte desatada desde la MUD con las mal llamadas marchas “pacíficas” de esos jóvenes a los que llaman “Guerreros de la Libertad”, como Reagan llamaba a los “Contras” asesinos de Nicaragua.
Y es que no tienen otra cosa que darles que ese nombre, además de pocos los bolívares que les paga a algunos de ellos, en su mayoría jóvenes de esa clase media imitadora de la clase rica, que en el fondo los rechaza pero que los tolera porque saben que se les utiliza, colocándolos como carne de cañón en la primera línea de fuego junto a malandros mercenarios y sicarios al lado de los niños que usan como escudos humanos.
Pero los “niños de papá y mama” y sus padres de la rancia y rica oligarquía del Este y Sudeste de Caracas y de la provincia, residentes de los exclusivos urbanismos que van a las marchas a lucir su ropa, calzado y lentes de sol de marca no van al frente como ellos, sino muy atrás, en la retaguardia.
Unos esgrimen palos de golf, deporte que practican en las verdes canchas del “Country Club” de los lujosos centros residenciales donde viven, palos que utilizan para romper ventanales de edificios sedes de organismos oficiales y vitrinas de centros comerciales, provocando daños materiales y abriéndoles paso a los saqueadores que les acompañan y se llevan alimentos, computadoras y otros equipos de esas instalaciones
En cuanto al nombre de Libertad como lema de sus marchas, el mismo que utiliza su amo para bautizar las aventuras bélicas que desatan a lo largo y ancho del planeta: lo hicieron en Irak, llamándola “Operación Libertad Irak”, y en Afganistán designándola Operación Libertad Afganistán”, costumbre que Bolívar denunció al decir que “Los EEUU parecen destinados por la Providencia para plagar de miserias a América a nombre de La Libertad”.
Porque además de violencia, destrucción y muerte los golpistas de la MUD no tienen nada más que dar a Venezuela, ni siquiera un proyecto económico y social, ya que en lo político, solo ofrece el del Capitalismos salvaje y su modelo neoliberal, y el mundo sabe muy bien lo que ha dejado ese perverso y caduco sistema en los pueblos donde hoy rige después que gobernantes vasallos de EEUU ganaron elecciones o derrocaron a gobernantes elegidos en transparentes comicios.
Mírense en el espejo de Argentina, Brasil, Colombia, Honduras, México y Paraguay, donde los trabajadores han perdido todas las conquistas sociales que alcanzaron cuando en esas naciones hermanas gobernaban mandatarios progresistas y revolucionarios que llegaron a cambiar el mapa político, económico y social de la región, y que hoy están borrando esos gobernantes que convirtieron a sus Estados en vasallos como ellos.
Un infierno de violencia, destrucción y muerte es el que viven sus pueblos, bajo el terrorismo impuesto por el narcotráfico, el sicariato al servicio de las transnacionales que asesinan a centenares de periodistas, luchadores sociales, a lo que se suma la acción de los paramilitares, la corrupción y demás vicios y delitos que allímuchas veces en complicidad con los gobiernos, los cuales han destruido totalmente el tejido político, económico y social de esas naciones.
Y mírense en el espejo de Venezuela, donde a pesar de la brutal guerra política, económica, financiera, monetaria, comercial y sicológica que por orden de Washington han desatado esos lacayos imperiales de la MUD, prevalecen inalterables y cada más se fortalecen y avanzan los humanistas programas sociales de la Revolución Bolivariana que persigue alcanzar el mayor grado de felicidad posible para el pueblo.
Educacion masificada en todos los niveles desde la inicial o preescolar, pasando por laprimaria y secundaria hasta universitaria, con planteles modernos donde además de la enseñanza a los alumnos de transporte, alimentación se les dota de modernas computadoras y otros equipos totalmente gratuitos.
Más de un millón 600 mil soluciones habitacionales entregadas a igual número de familias, dotadas de todos los servicios básicos, artefactos y equipos domésticos a través de la Gran Misión Vivienda Venezuela, que tiene como meta alcanzar a todas las familias que no tengan vivienda propia.
Millones de trabajadores jubilados, dignos hombres y mujeres de la Tercera Edad, que hoy disfrutan de una jubilación digna que se les entrega puntualmente cada mes, no como antes de la llegada del gobierno bolivariano, cuando esos venerables ancianos y ancianas tenían que soportar largas “colas” y la brutal represión policial cuando protestaban por la falta de la entrega mensual de su dinero.
Otros millones más de venezolanos y ciudadanos de otros países, a los que la Misión “Milagro” les devolvió la vista que habían perdido parcial o casi totalmente por defectos o males visuales quienes fueron trasladados por vía aérea acompañados de un familiar desde pueblos y ciudades donde vivían hasta los hospitales de Caracas y La Habana para ser intervenidos quirúrgicamente sin costo alguno.
Centros de Diagnóstico Integral de la Misión de Misión Barrio Adentro dotados de equipos médicos y sistemas especiales, distribuidos a lo largo y ancho del país, desde las grandes ciudades hasta los más remotos pueblos y caseríos donde las 24 horas del día decenas de miles de pacientes reciben diariamente atención médica y medicamentos gratuitos.
Todos estos servicios creados para el bienestar del pueblo, forman parte de la red de misiones sociales que solo puede ofrecer un gobierno socialista, jamás el régimen de un país donde rige el sistema capitalista donde el lucro es la base de toda actividad humana, por lo que, si no se tiene el dinero pagarlos, las personas están condenadas a morir de hambre, enfermedad y o cualquier otro mal que las aqueje.
Un panorama tan trágico o mayor, muy distinto al que le“vende” la oposición golpista, la misma situación dantesca que vivió el pueblo venezolano durante los cuarenta años de la Cuarta República, infierno que esa juventud que hoy participa en las marchas “pacíficas” desconoce porque no había nacido todavía, averno que les ocultan quienes desde la MUD los recluta como carne de cañón para servir a sus viles intereses.
Todo ese panorama de bienestar social alcanzado por los venezolanos en los últimos 18 años, que pudo ser mayor aún, de no ser por la brutal conspiración que en el marco del Golpe de Estado continuado que durante ese lapso han desatado EEUU y sus vasallos criollos, desaparecería, de triunfar esa vil conjura, algo imposible porque la Revolución Bolivariana “llegó para quedarse” porque esa es la voluntad del pueblo.
De allí el llamado a esa juventud engañada y confundida para que se despoje de la venda de mentiras que le colocó esa canalla que la ha llevado a quemar no solo libros sino también seres humanos y otras atrocidades como nunca se habían cometido en Venezuela, un país cuyo pueblo ama la vida, la paz y la armonía.
Y es que llegó el momento de ponerle fin a la conjura de los odian la paz y aman la guerra, y será esgrimiendo el arma de la verdad, que de la justicia, .como dijo Horacio hace más de 2.000 años- aunque anda cojeando, rara vez deja de alcanzar al criminal en su carrera” como está ocurriendo en Venezuela, donde ya juzgó y condenó a varios de esos criminales, y está por alcanzar a otros que ya tienen un pie en la cárcel.
Porque es tiempo de que esa juventud y el resto de ingenuos que confundidos destruyen, no solo vidas ajenas, sino también sus propias vidas, que exponen además las de inocentes niños colocados como escudos humanos al frente de sus marchas asesinas, que incendian y saquean comercios, destruyen la propiedad pública y privada, abra por fin los ojos y se quite la venda que le colocó esa canalla.
Que entiendan que la Patria que hoy tienen es una nación soberana, que dejó de ser la de la Cuarta República de la que la libró Chávez con su triunfo electoral, ni la del golpe de Estado del 11-A que duró menos de 48 horas aplastado el 13-A por el pueblo y la Fuerza Armada Nacional Bolivariana que hace 15 años rescataron al eterno Comandante de esos apátridas, los que hoy buscan entregarla de nuevo a las garras del Imperio.
Que no olviden que hoy, a 5 días de conmemorarse el 196º aniversario y a 4 años de cumplirse 2 siglos de la Batalla de Carabobo que dio la libertad a Venezuela, Bolivar, quien le dijo a Neruda: “Despierto cada 100 años, cuando despierta el pueblo, los contempla desde la inmortalidad y la gloria, junto con la legión de los héroes y de los mártires que allí cayeron luchando contra un imperio español por la libertad de Venezuela.
Y que hoy, cuando el pueblo y las FANB de la mano de Maduro sienten que Bolívar ha despertado y junto con Chávez les transmite la fuerza de sus espíritus libertarios en la lucha que libran contra el imperio yanqui y sus vasallos, la Patria espera que la juventud, usada como carne de cañón, renuncia a la vil misión que le confió la banda de fascita de la MUD, a cuyas cabecillas la justicia alcanzará más temprano que tarde.
Porque están contados los días de la desesperada y fracasada escalada de violencia, destrucción y muerte que desataron en los últimos 80 días, de la que solo quedará un mal recuerdo como una pesadilla en la memoria de un pueblo que aspira a vivir en paz y no en los abismos de la guerra a los que querían arrojarlo esos vasallos del imperio que serán vencidos una vez aprobada la Constituyente convocada por Maduro el Presidente-obrero.

19/06/2017 - 09:00 am