Amenazó el imperio

 

Caracas, 10 Mar. AVN.- El 09 de marzo de 2015, habló el ventrílocuo de los "poderes fácticos" que dominan la política exterior de Estados Unidos.

En efecto, el "administrador de la cosa pública" dijo lo siguiente: "Yo, Barack Obama, (...) considero que la situación en Venezuela (...) constituye una amenaza extraordinaria e inusual a la seguridad nacional y la política externa de Estados Unidos" y "por ello declaro una emergencia nacional para enfrentar esa amenaza".

Definitivamente, pareciera que estamos viviendo no en el mundo de lo complejo en palabras de Edgar Morin, sino en el mundo de al revés. Ahora resulta que la patria de Bolívar y Chávez se ha convertido en una "amenaza extraordinaria e inusual" para la seguridad del imperio sin fronteras que "no es únicamente el más poderoso que jamás haya conocido la historia. Es sobre todo y en muchos aspectos el más original. Nunca un número tan reducido de hombres había conseguido llevar hasta tan lejos su influencia y marcar con su huella la vida cotidiana de un número tan considerables de pueblos" (Claude Julien, periodista francés, en el texto L´empire americain)

Es precisamente al revés: es el poder imperial de Estados Unidos que amenaza a la seguridad de la nación venezolana, por cuanto se está en presencia de la continuación —con los agregados "democráticos" del afroamericano que se encuentra en la Casa Blanca—de la política de la seguritización puesta en ejecución por el presidente George Bush, la cual permite a las élites estadounidenses definir la seguridad nacional, a partir del poder social del lenguaje de construir amenazas por el mero hecho de declararlas discursivamente. Con la llamada Ley Patriota que amplió los poderes policiales del Gobierno de Estados Unidos a partir de los atentados terroristas del 2001, se autoriza, como dice Walter Graziano en su libro Hitler ganó la guerra, al gobierno norteamericano a "suspender el hábeas corpus, interceptar comunicaciones efectuadas por medios electrónicos o telefónicos, modificar la designación de jueces, realizar espionaje de voicemails, recabar información de inteligencia en el exterior, aplicar sanciones comerciales, realizar el espionaje financiero en cuentas bancarias privadas de cualquier individuo sospechoso, tanto en Estados Unidos como en el exterior, levantar el secreto bancario, establecer restricciones para viajar a Estados Unidos y desde ellos, limitar la permanencia en Estados Unidos de extranjeros.

En consecuencia, uno de los valores más sagrado para la historia de Estados Unidos como es la libertad, está siendo violentado por cuanto hasta sus conciudadanos son peligrosos y sospechosos de "terrorista, y si estos lo son, con mucha más razón los son todos los habitantes del planeta Tierra. Por supuesto, también los venezolanos lo somos.

La política de seguritización en pleno desarrollo, acusa a la Revolución Bolivariana, de constituir "un mal ejemplo" para la democracia latinoamericana y caribeña y por tanto un peligro para la seguridad del Continente Americano, por tanto se invoca la aplicación de la Carta Democrática Interamericana de la Organización de Estados Americanos (OEA) porque Venezuela, supuestamente, no observa los principios básicos de "derechos humanos, democracia, libertad de prensa y libertad de reunión".

Esas amenazas tienen un origen y no es otro que el ejercicio de la Política Exterior de Estados Unidos. Y cualquier duda al respecto la despejó, el 10/02/2015, el mismísimo Barak Obama, quien, con mucho realismo, dijo: "Tenemos el Ejército más fuerte del mundo y en ocasiones tenemos que torcer el brazo a los países si no quieren hacer lo que queremos a través de métodos económicos, diplomáticos y a veces militares". En otras palabras, es la combinación entre los dos instrumentos clásicos de la política exterior de cualquier Estado, esto es, la diplomacia y la guerra.

Por eso las actuaciones de EE.UU. en distintos momentos de la historia han tenido como trasfondo el cinismo, que significa impudencia, obscenidad descarada y falta de vergüenza a la hora de mentir o defender acciones que son condenable y siempre han sido precedidas del llamado casus bellis, esto es, del pretexto "perfecto" para arremeter contra los pueblos que, según ellos, los amenazan. América Latina y El Caribe ha sido un laboratorio para ello.

Veamos en el caso de Venezuela y en particular desde el año 2014, algunas de esas manifestaciones, que han ido preparando el terreno y que ciertamente constituyen amenazas.

El Secretario de Estados de EE.UU, John Kerry, el 22/02/2014, en momentos de desarrollo de las "guarimbas, calificó de "inaceptable" el uso de la fuerza de seguridad del Gobierno ante los grupos violentos de la derecha y cuestionó el carácter democrático del gobierno venezolano.

Acusó, sin pruebas, que el Presidente venezolano disponía de "vigilantes armados" para "confrontar estudiantes pacíficos", desconociendo que las fuerzas de seguridad del Estado decomisaron a estos grupos de choque cualquier cantidad de bombas molotov, piedras, metras y materiales subversivos.

El 12/03/2014 en una audiencia en el Comité de Gastos de la Cámara de Representantes, volviendo sobre Venezuela y con el "garrote" como estandarte, Kerry dijo: "Estamos preparados, si es necesario, para invocar la Carta Democrática Interamericana en la OEA e implicarnos de varias formas, con sanciones o de otra forma".

El 07/05/ 2014 el mismo personaje, durante la conferencia anual sobre las Américas, dijo "Estados Unidos está profundamente preocupado por la situación en Venezuela".

La secretaria de Estado adjunta para Latinoamérica, Roberta Jacobson, en la citada conferencia, pidió la liberación de las personas que permanecen encarceladas por "motivos políticos", las cuales, dijo, no deberían de haber ido nunca a prisión.
El 29/05/2014|, la señora Jacobson afirmó: "Lo que está pasando ahora en Venezuela no tiene que ver con la relación bilateral (con Estados Unidos), tiene que ver con los propios venezolanos"

El vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, dijo en una entrevista publicada el 16/06/2014 por Folha de Sao Paulo, que Venezuela es un "caso emblemático de debilitamiento de las instituciones democráticas".

Venezuela ahora se suma a Cuba como uno de los dos únicos países en el Hemisferio Occidental sujeto a sanciones estadounidenses. Un proyecto de ley estableciendo sanciones contra funcionarios venezolanos fue aprobado en el Senado el 8/12/2014 y dos días después por la Cámara de Representantes. El 18/12/2014 Obama firmó el proyecto, convirtiéndolo en ley.

En febrero de 2015, el Presidente, Barak Obama, presentó al mundo un documento sobre la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos y al referirse a Venezuela el documento dice: "apoyaremos a los ciudadanos de los países donde el ejercicio pleno de la democracia está en riesgo, como en Venezuela" y llamó a "reforzar los principios de la Carta Democrática Interamericana".

Simón Bolívar diría "La verdad sea dicha", esto es, la Seguridad de la Nación Venezolana se encuentra entre los objetivos de la Política Exterior de EE.UU. Por tanto, cada vez se afirma más las tesis ya mencionada de las amenazas hacia aquellos Estados que defiendan su soberanía, donde Venezuela constituye una muestra de ello.

Las administraciones gubernamentales de Bush-Obama han buscado un aislamiento de Venezuela en el escenario internacional y, en particular, en América Latina y el Caribe. Para ello han puesto en ejecución una campaña para asegurar el logro de esa meta, la que no repara en escrúpulo alguno y toda la artillería mediática, política y económica en su poder y en poder de sus aliados incondicionales, la han dirigido contra la República Bolivariana de Venezuela.

El Presidente Rafael Correa lo alertó el 01/03/2015, en el marco de la toma de posesión del nuevo Presidente de Uruguay Tabaré Vázquez, cuando dijo: "Esto ya lo ha visto América Latina; acuérdense lo que pasó con (Salvador) Allende, la misma guerra económica, la misma injerencia, el mismo ataque mediático. Por favor aprendamos de la historia".

Ante esta nueva amenaza, que va en serio y tiene todos los componentes de agresiones ensayadas en otros momentos, ha llegado la hora de la solidaridad y del resteo con la Revolución Bolivariana de parte de los pueblos y gobiernos de América Latina y El Caribe, que además de no compartir esa política cínica e injerencistas se comprometan a rechazarla.
Para los venezolanos patriotas ha llegado la hora de las convicciones, no de las vacilaciones.

*Sociólogo, doctor en Ciencias Sociales, profesor titular, ex-director de la Escuela Internacionales de la UCV y ex embajador en Polonia, Uruguay y Grecia. Profesor de Postgrado en la UCV, en el Instituto Pedro Gual y en la Universidad Militar Bolivariana de Venezuela

10/03/2015 - 02:12 pm