Bailes y danzas tradicionales engalanan la Navidad venezolana

Coro, 24 Dic. AVN .- En Navidad, Venezuela se viste de fiesta y se engalana con su mejor ambiente. Es época de sabor y festejo, de reunión y encuentros, de calidez y felicidad.

En cualquier rincón venezolano se celebra la llegada del Niño Jesús y un sinfín de tradiciones se despliegan en todo el territorio nacional.

Existen diferentes expresiones culturales, gastronómicas, musicales y tradicionales que identifican la Navidad en Venezuela, celebraciones que tienen una gran fuerza, pues encierran innumerables reuniones colectivas que hacen que las fechas decembrinas sean muy especiales.

Entre esas festividades, se encuentran los bailes tradicionales que se realizan en diferentes regiones del país, como es el caso de los Pastores del Niño Jesús, Los Zaragozas y el Baile del Mono.

En Mariara, Aguas Calientes y San Joaquín, localidades del estado Carabobo, y en Chuao y El Limón, en Aragua, se celebra el 24 de diciembre la fiesta popular Pastores del Niño Jesús.

Conocida como Velorio, Danza o Romería de los Pastores del Niño Jesús, esta fiesta popular rinde homenaje al nacimiento del Niño Dios.

En ella se integran símbolos religiosos, representaciones de personajes sagrados y otros salidos de la imaginación popular en papeles divertidos y burlescos.

El Buey en la figura del Cachero adquiere un papel protagónico, mientras el Titirijí, una ave, acompaña a los pastores y pastorcillas.

En San Joaquín se inicia cuando el Cachero se dirige a la iglesia, seguido por dos hileras de pastores y pastorcillas (acompañados por Titirijí, el Viejo y la Vieja).

Después de realizada la Misa de Gallos ocurre la aparición del Ángel Gabriel (representado por una niña). Luego la imagen del Niño Dios recibe un saludo de los pastores y se da inicio a la danza.

La danza es guiada por el Cachero o Curnos, quien indica el cambio de figuras. Pastores y Pastorcillas ejecutan sus movimientos organizados en dos filas, mientras que los demás personajes bailan libremente.

La ceremonia prosigue con la Danza de los Pastores o el Entregue, acto de entrega de ofrendas que se efectúa frente al altar.

Los danzantes, en parejas, se ponen de rodillas para hacer su dádiva, entonando versos referentes al pago de sus promesas. Este acto se alterna con la realización de diversas figuras que, que reciben los nombres de: La Cruz, La Empalizada, El Molinete, El Entremetido, La Escuadra, entre otros.

El Cachero concluye las ofrendas con el entregue de los cuernos que simbolizan su rango y autoridad.

Durante la fiesta se entonan aguinaldos dedicados al Niño Jesús. El conjunto musical está conformado por cuatro, guitarra, maracas, farruco y tambor, además de los gajillos (instrumentos formados por largas varas de madera con un travesaño en la parte superior en el que se colocan chapas de latón y cascabeles, junto con cintas y flores de papel), panderetas y maracas qu suelen llevar los danzantes.

Los ritmos musicales que se interpretan durante las distintas etapas de la danza son: El Villano, forma musical que se entona mientras se pasea la imagen del Niño Jesús hasta la iglesia y también para hacer las diferentes figuras de la coreografía.

El Entregue es un canto que improvisan los diferentes personajes para rendirle tributo al Niño Dios, mientras que El Levanten es un canto a coro que se entona después d cada entregue.

En cuanto al vestuario, los Pastores usan faldas largas hechas con tiras de papeles coloridos, en la cabeza llevan sombreros de cogollo forrados con tiras de papel y decorados con flores y lazos.

Cada uno lleva en la mano derecha un gajillo. Las Pastorcillas, conocidas también como mariquillas, son hombres vestidos de mujeres, que lucen cabelleras de hilo de algodón o sintético y adornan sus rostros con maquillaje, aretes y collares. Cada Pastorcilla lleva en la mano una maraca engalanad con cintas y flores de papel.

Mediante esta representación los pastores cumplen promesas y reafirman su identidad local.

Los Zaragozas

Esta celebración se realiza el 28 de diciembre en las localidades de Sanare y Guárico en el estado Lara y es una atracción turística que convoca a miles de visitantes.

En esta fecha, los creyentes cumplen con el pago de promesas rindiendo ofrendas de gratitud ante un cuadro que ilustra el relato bíblico de la degollación de los niños mártires, al que se le atribuyen milagrosas curaciones a los niños de la zona.

Desde tempranas horas de la madrugada, los Zaragozas de Sanare, vistosamente ataviados y enmascarados, se congregan frente a un altar preparado en la casa de la Capitana donde llevan a cabo un acto conocido como El Rompimiento que consiste en cantar la Salve y rezar oraciones frente al cuadro.

Luego salen a recorrer las calles del lugar, despertando al pueblo con el sonido de los cascabeles que cuelgan de sus ropas.

En el recorrido hacia la iglesia de San Isidro, los participantes van siguiendo al Capataz, que lleva en sus manos el cuadro simbólico de la matanza de los inocentes.

Al culminar la misa, los enmascarados se congregan en el exterior del recinto para bailar a los niños que le son entregados por sus padres, por razones de promesas.

Posteriormente se reinicia el recorrido durante el cual el grupo de disfrazados hace mimos y bufonadas que son celebradas por los espectadores. Al llegar a la iglesia de Santa Ana se oficia otra misa y se repite la ceremonia del baile de los niños.

Al finalizar la tarde se cierra la celebración cuando los Capitanes, los músicos y algunos Zaragozas entonan una Salve frente al altar de donde partieron.

El conjunto musical que acompaña esta celebración, lo conforman varios coros a dos voces que entonan cuartetos llenos de picardía y cuyo estribillo es ¡Ay Zaragoza!.

Los instrumentos ejecutados son cuatros, quintos, maracas y tambora, y el ritmo corresponde a un merengue larense.

En cuanto al vestuario, los Zaragozas lucen máscaras y trajes especialmente adornados con cascabeles. Hay también otros vestuarios como el de Salvaje, que usa una máscara y una braga forradas con una barba de palo.

Esta celebración se apoya en la fe de los participantes ante los poderes curativos de los Santos Inocentes. Por ello, se cumple promesa entregando a los niños (que han sido curados milagrosamente) a los enmascarados para que bialen frente al altar en la iglesia.

El Baile del Mono

También el 28 de diciembre se celebra en Caicara de Maturín, estado Monagas, El Baile del Mono. Este baile tradicional remite a un antiguo rito agrícola practicado por las comunidades indígenas de la zona.

En este baile acompasado, numerosas personas se toman por la cintura, en columnas, y siguen a un líder disfrazado de mono, quien con una correa castiga a aquellos que no quieren adosarse a la cadena.

Así van realizando movimientos sinuosos, meciéndose hacia atrás y hacia adelante en una danza muy singular, en la cual el Mono va marcando los pasos, agachado, saltando con una pata y quienes lo siguen lo van imitando al ritmo del carángano (instrumento musical formado por una tabla en cuyos extremos hay unos travesaños cuñas que sostienen tirantes una o varias cuerdas), la trompeta de concha, las flautas de pan, las maracas y las guaruras.

En torno a la gran hilera que recorre las calles, se suman personas que con harina, agua y pintura de añil mojan y manchan a los demás parranderos, especialmente a los que se resisten a bailar.

Además de los bailes, los aguinaldos, el pesebre, las gaitas, las misas de aguinaldos y la mesa navideña identifican la celebración de la navidad en Venezuela. Estas celebraciones tienen una gran fuerza pues encierran innumerables reuniones colectivas que hacen que las fechas decembrinas sean muy especiales.

Fuente: Atlas de tradiciones venezolanas.

AVN 24/12/2010 10:05
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