De Círculos Bolivarianos a Colectivos

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Caracas, 01 May. AVN.- La acusación de una masacre contra el pueblo el 11 de abril de 2002, basada en el video de unos "pistoleros" divulgado por medios nacionales y extranjeros adversos al Gobierno venezolano para justificar el derrocamiento del presidente Hugo Chávez, fue el capítulo concluyente de un guión propagandístico de satanización del poder popular cuyo objetivo fueron los Círculos Bolivarianos, como actualmente hace el discurso reaccionario en contra de los peyorativamente llamados colectivos.

En aquel año la campaña mediática posicionaba diariamente los términos "círculos del terror" y "círculos violentos" mencionados por voceros como el ex alcalde mayor y opositor, Alfredo Peña, para referirse a la primera estructura de organización popular, creada en 2001 por Chávez, para organizar al pueblo en sus primeros pasos en la democracia participativa y protagónica, con el objetivo de que las comunidades se incorporaran a la gestión gubernamental para solucionar sus problemas locales.

El 11A los Círculos Bolivarianos fueron culpabilizados por los hechos que produjeron 19 muertos y 37 heridos, usando el falso positivo que los hacía responsables de las acciones violentas que la reacción y francotiradores cometieron.

Ese día, el general golpista Rafael Damiani Bustillos (GN), entrevistado en la televisora RCTV, dio un ultimátum a las comunidades organizadas, al señalar que "a los Círculos Bolivarianos ya los tenemos ploteados y sepan que vamos tras de ustedes", expresando su amenaza de persecución y asesinato dirigidos a los sectores populares, situación que actualmente factores radicales de derecha pueden repetir.

Ahora como entonces, voceros opositores acusan al Gobierno de emplear el "paramilitarismo" y a los "colectivos" para inculpar al Gobierno de las acciones que grupos de choque, financiados por el ala radical de la derecha, han generado en todo el país y que suman 29 fallecidos y 437 heridos.

Leopoldo López Gil, padre del activista de derecha Leopoldo López —quien cumple condena por su responsabilidad en el plan golpista llamado "La Salida" que en 2014 produjo 43 muertos— fue entrevistado en el programa Espejo público del canal español Antena 3, donde aseguró que "grupos paramilitares, afines al Gobierno Nacional, disparan indiscriminadamente contra manifestantes indefensos", tal como se le infundió en 2002 a dirigentes del poder popular en Puente Llaguno.

Una información publicada por el diario ABC de España el 26 de abril señala al jefe nacional de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), Freddy Bernal y al alcalde de Caracas Jorge Rodríguez como quienes "dirigen las bandas armadas, conocidas como los 'colectivos' (...) Estas bandas paramilitares y parapoliciales actúan con el estilo cubano de exterminar a los dirigentes opositores y amedrentar a los seguidores".

Diariamente, los medios recalcan afirmaciones como las del diputado de la bancada de derecha, Américo De Grazia, quien afirmó que "con estos grupos armados, el crimen organizado se ha convertido en una política de Estado"; Ligia Bolívar, directora de los derechos humanos de la Universidad Católica Andrés Bello, sostuvo ante la cámara de Vivo Play que el Plan Zamora convierte a los civiles en parte de las operaciones militares y la periodista Sebastiana Barráez entrevistada en Golpe a Golpe, por RCR, aseguró que las armas desaparecidas "están en manos de los mal llamados grupos colectivos, financiados por el Gobierno".

En momentos de desestabilización el plan golpista apunta a la estrategia propagandística de definición del enemigo, en la que una situación compleja es reducida a la responsabilidad de un chivo expiatorio, al que se le imputa de forma arbitraria la responsabilidad de faltas o crímenes que susciten la emoción colectiva, recurso empleado en la propaganda de guerra.

Previamente al golpe de Estado de 2002, El País de España en su editorial del 4 de abril exhortaba a "investigar si los círculos bolivarianos han sido armados", días después en pleno golpe, mientras el Presidente estaba secuestrado, la Policía Metropolitana perseguía a miembros de los Círculos Bolivarianos y sus líderes, que representaban la etapa germinal del fortalecimiento del poder popular; superado el episodio, durante los años 2002 y 2003, los medios continuaron satanizando esta forma de organización popular y social.

Los colectivos se conformaron con base en los artículos 6 y 62 de la Constitución Bolivariana, que consagran respectivamente el carácter democrático y representativo del Gobierno, así como los derechos políticos, participación y control de la gestión pública por parte del pueblo, formas de organización ratificadas por la Ley de Consejos Comunales (2009) que establece la definición del Colectivo de Coordinación Comunitaria.

En el artículo 24 de la referida ley se establece que "es la instancia de articulación, trabajo conjunto y funcionamiento" de las unidades del Consejo Comunal cuya tarea es "Coordinar la elaboración, ejecución y evaluación del Plan Comunitario de Desarrollo Integral", como lo señala el numeral 2 del artículo 25.

Estas formas de organización de base en las comunidades existen previamente a la llegada de la Revolución Bolivariana, cuya conquista en este ámbito fue consagrarles un rango legal. En entrevista con el diario Panorama en abril de 2003, Chávez recordaba que "los Círculos Bolivarianos existían aquí desde los tiempos de Yare, los llamábamos Círculos Patrióticos en algunas partes. Aquí en Maracaibo funcionaron muchos Círculos Bolivarianos que iban a Yare, recogían firmas, a veces recogían dinero en toda Venezuela, eso tiene muchos años".

Respecto a los colectivos, La Piedrita, es uno de los más emblemáticos de la organización popular en la parroquia caraqueña 23 de Enero, con alcances culturales y socioproductivos importantes, surgido en 1985 para resolver los problemas de la comunidad; igualmente, el Movimiento Revolucionario Tupamaro tuvo sus orígenes en 1989, luego de El Caracazo y acompañó la campaña electoral del Movimiento Quinta República que logró el triunfo de Chávez en 1998.

En esta reciente etapa desestabilizadora, el Miami Herald reinició los ataques contra los colectivos cuando en 2014 titulaba "Los colectivos, orden y terror chavista en Venezuela" texto en el que los señalaba como la "cara violenta de la Revolución Bolivariana, delincuentes apoyados por el régimen para intimidar a la sociedad civil", la misma línea que ahora adopta el término "colectivos" equiparándolos a "pandillas" o "fuerzas parapoliciales".

Aunque persisten las acusaciones de "paramilitarismo" por parte de algunos voceros opositores, quienes incluso se han arrojado a hablar de las "víctimas potenciales y eventuales que seguramente habrá en los próximos días", como afirmó el dirigente adeco Henry Ramos Allup, el prontuario de conspiración y muerte recae en los radicales de la derecha.

En mayo de 2004, fueron capturados 153 paramilitares en el sureste de Caracas, en la finca Daktari, ubicada en El Hatillo, donde eran entrenados como parte de un plan de magnicidio contra Chávez que contemplaba ataques contra Miraflores, la base aérea de La Carlota, la Comandancia General de la Armada y el Comando Regional 5 de la Guardia Nacional Bolivariana.

Las recientes acciones violentas que han generado pérdidas por Bs 100 millones luego de los ataques a instituciones públicas e infraestructuras, incluyendo una clínica materno infantil, han sido resultado de la organización de fuerzas de choque pagadas para que realicen actos vandálicos y terroristas, como señalan las declaraciones de los hermanos José y Alejandro Sánchez, militantes de Primero Justicia quienes aseguran haber sido financiados por dirigentes de la oposición, como lo informó el ministro para Interior y Justicia, Nestor Reverol.

Recientemente, los colectivos y movimientos sociales de Miranda, Vargas y el Distrito Capital rechazaron "las falsas acusaciones contra las organizaciones populares" en las que acusan a "los colectivos de ser los generadores de violencia, tratando de desviar la atención internacional", expresan en un comunicado con fecha 26 de abril, respecto a la estrategia propagandística de la atribución oportunista, con la que la derecha históricamente le ha imputado al adversario la responsabilidad por las acciones violentas.

01/05/2017 - 03:41 pm