Fascismo defiende al genocida que sembró violencia, destrucción y muerte en Venezuela

Caracas, 10 Nov. AVN.- Gobernantes fascistas usan un doble rasero de acuerdo con sus perversos intereses, como lo hizo Mariano Rajoy, de España, al condenar a quienes por mandato del pueblo declararon la independencia de Cataluña, mientras su Gobierno, el de Estados Unidos y demás lacayos imperiales critican a la justicia venezolana por allanar la inmunidad de Freddy Guevara, quien desató una espiral de violencia, destrucción y muerte en la patria de Simón Bolívar y Hugo Chávez.
Lo hacen con el cinismo y desvergüenza que caracteriza todas sus acciones, violando flagrantemente normas éticas, principios ético-morales y el derecho que, como sabiamente proclamó Benito Juárez, hace 150 años: “Tanto entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.
Estados Unidos, líder de esa campaña lo sabe pero por encima del derecho, de la ley y la justicia están sus bastardos intereses que lo llevan a ignorar la paz e imponer la guerra, como lo hace con los pueblos y gobiernos negados a convertirse en sus lacayos, como lo admitió cínicamente Barack Obama, Premio Nobel de la Paz, quien hizo la guerra durante 8 años de su mandato, cuando en febrero de 2015 dijo:
“Tenemos el ejército más poderoso del mundo, y en ocasiones tenemos que 'torcer el brazo' a países cuando no hacen lo que queremos a través de métodos económicos, políticos y a veces militares”.
Fue otra prueba inequívoca de la diabólica política de Estado del imperio, reiterada menos de un mes después, el 9 de marzo, por el mismo Obama a través de un decreto ejecutivo, declarando -con el cinismo y la mentira propios de los mandatarios yanquis- que: “Venezuela es una amenaza inusitada y extraordinaria para la seguridad de los Estados Unidos y su política exterior”.
Afirmación que fue seguida de inmediato por otra con igual carga de amoral cinismo y mentira, al decir: “Estamos comprometidos por hacer avanzar el respeto por los derechos humanos, al proteger las instituciones democráticas”.
Una falacia comprobada, pues lo cierto es que Estados Unidos y sus secuaces desde hace más de un siglo hacen todo lo contrario en América Latina y el Caribe, asestando decenas de golpes de Estado contra gobiernos democráticos, unas veces violentos, como el del 11 de abril de 2002 en Venezuela, y otras veces “suaves”, como los golpes de Estado parlamentarios desatados últimamente en Paraguay, Honduras y Brasil.
Con uno de esos golpes trató de destruir la Revolución Bolivariana usando incapaces como Guevara, miembro de la banda de delincuentes que desde la mal llamada Mesa de la Unidad Democrática (MUD) pretendió derrocar a Nicolás Maduro, cuyo Gobierno salió fortalecido de esa dura prueba, gracias a apoyo del pueblo, la Policía Nacional y la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.
Ellos enfrentaron con decisión y valentía durante cuatro meses la brutal embestida de la MUD, con Freddy al frente de las marchas, tomas y guarimbas que desbordaron ríos de sangre en Caracas y otras ciudades de Venezuela, asesinando a 134 venezolanos, 29 quemados vivos, (9 de ellos fallecidos) al confundirlos con “chavistas” por tener la piel morena o por su humilde apariencia.
Fue esa horda de asesinos pagados por la MUD a los que Freddy Guevara usó como “carne de cañón” y utilizó niños como “escudos humanos” al frente de las marchas y guarimbas asesinas, mientras él y el resto de los dirigentes de la Mesa, sus esposas y sus hijos, los “niños bien” de la oligarquía criolla, marchaban a la retaguardia y cuando sentían miedo de salir lesionados huían en desbandada.
Pero Guevara, el golpista de oficio que llamaba a incendiar las calles de pueblos y ciudades, el que se presentaba como ejemplo de heroísmo y valentía ante sus ingenuos y engañados seguidores, resultó ser un cobarde que espantado, viendo varios vehículos estacionarse frente a su vivienda, creyendo que venían a detenerlo, corrió más rápido que un galgo a refugiarse en la embajada de Chile.
El mismo que junto con sus secuaces de la MUD ordenó atacar cuarteles y bases militares, bombardear las sedes del Tribunal Supremo de Justicia y del Ministerio para Relaciones Interiores, Justicia y Paz, donde los magistrados, el titular del Ministerio y demás funcionarios agasajaban a los periodistas en su día, el 27 de junio pasado.
Los que por orden suya trataron de frenar la avalancha de 8 millones 89 mil 320 mil hombres y mujeres que el 30 de julio, bajo lluvia, calor y frío, desbordaron calles de pueblos y ciudades, atravesaron ríos, montes y quebradas desafiando el odio de los golpistas de la MUD que ese día asesinaron a 10 venezolanos y agredieron en Caracas y 15 estados a militares que protegían los centros electorales.
Los que en vano pretendieron impedir con acciones terroristas lo que tanto temían, los comicios que llevaron a la creación de la Asamblea Nacional Constituyente que abriría las puertas a la paz, a la armonía y la seguridad que a partir de su instalación reinan en Venezuela, bajo un clima de justicia que Estados Unidos y sus lacayos buscan “despejar”, saliendo en amoral defensa de ese criminal que es Freddy Guevara.
Son los mismos de siempre, el imperio yanqui y sus lacayos, los gobernantes de los Estados vasallos latinoamericanos y europeos, los 12 de la Organización de los Estados Americanos, Ministerio de Colonias de Estados Unidos, los mismos de la sucursal de la OEA que en Lima y Otawa repitieron la misma cantinela de calumnias y mentiras diciendo que “en Venezuela se violan los derechos humanos, que no existe democracia”.
Los que anunciaron que el lunes, por iniciativa de ·Almugre- miserable y servil agente del imperio, acudirán al Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), para “analizar la situación venezolana”, que no es más que un nuevo intento de abrir otra de las miles de campañas desestabilizadoras con las que en vano pretende derrocar al presidente Maduro y destruir la Revolución Bolivariana.
Deberían mirarse en el espejo de la miseria humana que reina en sus naciones, donde sí se violan los derechos, se asesina a diario a todo aquel opuesto a las políticas de sus gobiernos, dirigidas a preservar la miseria, la pobreza, el hambre, la enfermedad, la ignorancia y demás plagas sociales en las que arrojaron a sus pueblos, única forma de mantener el capitalismo salvaje con que los domina.
De la misma forma que tratan de destruir el proceso venezolano quieren hacer con Cataluña, apoyando a Rajoy, quien anuló la independencia que hace siglos busca, declarada hoy por el Gobierno de un pueblo con idioma, tradiciones y cultura diferentes al que se pretende obligar, más por interés mezquino que por defensa de la integridad territorial a permanecer unido a España para seguir viviendo como proxeneta de su boyante economía.
Y es que devorados por la miseria humana que corroe sus enfermas mentes, piensan que podrán alcanzar sus siniestros objetivos de destruir la Revolución Bolivariana y apagar la llama independentista del pueblo catalán, olvidando las sabias palabras de Albert Einsten, quien dijo:
“Dos cosas son infinitas: el universo y la estupidez humana, y no estoy tan seguro sobre el universo”.

10/11/2017 - 09:24 am