Fruto Vivas: Las constructoras hacen casas sin conexión con el pueblo

Caracas, 16 Feb. AVN.- Una frase cuelga en la pared de su oficina “La arquitectura es un pensamiento que se habita”. Fruto Vivas, quien empezó a diseñar desde los 12 años, tiene como filosofía en su trabajo arquitectónico la integración con la naturaleza y el economizar las estructuras.

El pueblo es muy buen constructor, el pueblo no construye mejor porque no tiene plata. Cuando el pueblo tiene recursos hace buenas casas”, asegura Vivas, quien como Aquiles Nazoa, cree en los poderes creadores del pueblo y detesta la mafia de las constructoras.

Este ganador del Premio Nacional de Cultura, mención arquitectura, en 1987, considera que las constructoras ligadas al interés económico y al negocio no hacen viviendas. “Hacen casas que no se sabe para quien son porque el pueblo no está allí imbricado”.

Vivas ha apostado a la autoconstrucción; en los años 80 estuvo a la cabeza de un proyecto para alzar edificios para 3.000 familias en tres barriadas caraqueñas, siempre con un concepto ecológico.

La gente construyó las viviendas. Se hicieron jardines colgantes, todos los techos con huertos, se hizo un gran huerto comunitario, se pusieron biodigestores para no contaminar: el agua negra del edificio se transformaba en gas metano y en abono. Ese proyecto fue integral totalmente”, explicó.

Recientemente presentó el libro Las casas más sencillas, una especie de manual para que el pueblo construya sus propias viviendas, y antes había diseñado lo que pretedía ser la continuación del proyecto de El Silencio del arquitecto Carlos Raúl Villanueva, con el nombre de Urbanismo Santa Rosa: Edificios alzados por la comunidad, con patios interiores y espacios para niños, sin olvidar los huertos en los techos.

Sus ideas son de vieja data y siempre las expone sin tapujos. Para los barrios propone viviendas construidas por los barrios, con la técnica de los marcos portantes de hierro que usó en la década de los 80 cuando las mismas comunidades levantaron 3.000 viviendas en Casalta, La Vega y Ruperto Lugo.

Con su índice muestra un dibujo con decenas de contenedores usados como hogares, es una propuesta de hace muchos años que consiste en llevar furgones a los barrios, encalzarlos unos sobre otros, soldarlos o atornillarlos, y hacer casas temporales con ellos.

Las personas viven allí mientras ellas mismos se construyen sus viviendas. La técnica de los contenedores se usa en Estados Unidos, en Francia, en Alemania, si hay barrios enteros hechos con furgones, ¿por qué no lo podemos usar nosotros?”.

Dice que antes de la vivienda hay que atacar la pobreza y ofrecer oportunidades de “riqueza social” a los más pobres que, con una casa nueva, seguirían siendo pobres si no se les abre capacidades para producir dinero.

Ahora con las comunidades, con las comunas hay posibilidades de solventar ese problema”, apunta y asegura que desde una señora que vende empanadas hasta un taxista o un camionero puede hacer su casa.

En su libro Las casas más sencillas ofrece las instrucciones para que esa vivienda sea ecológica y una unidad productiva con huertos para cosechar alimentos, plantas medicinales, de fibras para telas y materiales de construcción como el bambú, y además expone cómo hacerlas autosuficientes energéticamente.

Es prioritario que las comunidades adquieran la madurez y las habilidades para establecer sus prioridades y administrar sus propios recursos. Si este modelo de desarrollose mantiene y continúa, los barrios pobres podrán construir sus propias viviendasm escuelas, mercados y parques”.

AVN 16/02/2012 13:35
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