Gran Misión Hijos de Venezuela ofrece esperanza a madres pobres

Caracas, 12 Dic. AVN.- "Sueldo fijo no hay en mi casa", dice Luz Margarita Coronado Cruz, una venezolana que vive en el barrio Morochito Rodríguez, en Propatria, una zona popular del oeste de Caracas.

Esos ingresos estables que permitían mantener a sus tres hijos (de 18, de nueve y de cuatro años) se esfumaron hace un año, cuando su esposo fue despedido de su trabajo como mensajero, por lo que hoy sólo percibe dinero por labores a destajo. Ya un quinquenio atrás, Coronado había perdido su empleo de mercaderista en una papelería.

"¿Cómo sobrevivimos? Bueno, como toda madre: Nos las ingeniamos. Haciendo cosas por aquí, haciendo suplencia en las escuelas", dijo este lunes, poco antes de registrarse en la Gran Misión Hijos de Venezuela, un nuevo programa social del Gobierno del presidente Hugo Chávez, dirigido a derrotar la pobreza extrema, que ya se ha reducido en Venezuela a sólo 7%.

Esta Gran Misión contempla una ayuda económica de 430 bolívares por hijo para aquellas madres cuyos ingresos mensuales sean menores al de un salario mínimo, que equivale a 1.548,22 bolívares. Aparte de este aporte, las familias serán registradas con la idea de insertar a sus integrantes en actividades educativas y productivas, así como garantizarles atención médica.

El programa está dirigido a las madres adolescentes y las personas con discapacidad. Quienes cuiden a ciudadanos con necesidades especiales, tendrán un aporte de 600 bolívares.

"Es importante esta Misión, porque así como yo, hay muchas madres luchando por sus hijos, porque queremos bienestar y una mejor educación para ellos", comentó Coronado en un centro de diagnóstico integral (CDI), que este lunes sirvió como punto de registro temporal para el arranque del plan.

Con la beca que recibirá, confía en cubrir el tratamiento hematológico de su hija menor, quien padece de una afección en la sangre.

Superar la pobreza

Más allá de la ayuda económica, la Gran Misión Hijos de Venezuela promete integrar las diferentes iniciativas sociales del Gobierno de Chávez a fin de insertar a los integrantes de las familias en pobreza extrema en planes educativos y productivos que efectivamente les permitan superar su situación.

Para Darline Blanco, quien también asistió al primer día del registro con dos de sus seis hijos, es valiosa la oportunidad de tener una actividad productiva. "Esta es una Misión muy buena, porque ayuda mucho a las madres que están solas, o que tienen niños con discapacidad. Para mí será una gran ayuda", dice Blanco, quien está desempleada y su familia le ayuda a mantener a sus hijos.

Ella ha trabajado como costurera y piensa que con apoyo del Estado, podría dedicarse a coser y así poco a poco obtener ingresos que le permitan salir de la pobreza.

Lesli Rodríguez es otra de las madres venezolanas que acudió a registrarse en el día inaugural. Ella fue con su tercer hijo, Ángel Gabriel, de siete años, quien tiene parálisis cerebral. De 38 años de edad, Lesli tiene cuatro hijos: el mayor de 16 y la menor de un año.

Atender a Ángel Gabriel le ocupa todo el día, y además lo lleva a sus terapias tres veces por semana. Por eso no puede trabajar fuera del hogar, pero obtiene algunos ingresos haciendo y vendiendo tortas para vivir.

Con el programa social ahora recibirá una ayuda económica y, además, tiene en mente la posibilidad de sumarse a los planes de formación del Estado para estudiar precisamente una profesión que dedicará a su pequeño Ángel: Educación Especial.

El proceso

En la Gran Misión Hijos de Venezuela deben registrarse madres en pobreza extrema, es decir, cuyas familias devenguen ingresos mensuales inferiores a un salario mínimo.

Los puntos de registro son maternidades, centros de salud y escuelas, que están publicados en la prensa nacional. Posteriormente, quienes se inscriban, recibirán la visita de los denominados cuartetos, encargados de verificar casa por casa la información aportada por las beneficiarias. Hay más de 700 en los 13 estados donde arrancó el registro, y 74 sólo en Caracas.

Estos cuartetos están conformados por: un estudiante de Medicina Integral Comunitaria (MIC), un miembro de la Misión Madres del Barrio, un luchador social del Frente Francisco de Miranda y un empadronador.

Este último recoge en un dispositivo electrónico (el mismo usado para el censo 2011) datos de todos los integrantes de la familia, como cédula, nombre, teléfono, si la casa es propia o alquilada, salario, si están empleados, entre otros datos, según explicó Yamileth Istúriz, quien es empadronadora en Propatria.

Los estudiantes de Medicina Integral, que desde el inicio de su formación trabajan en los centros de salud y hacen seguimiento de los pacientes en las comunidades, cuentan con información precisa de las embarazadas y personas con discapacidad del sector, por lo que verifican durante la visita las condiciones de quienes se registrarán.

Además, esa información, junto con la que aportan los miembros de la comunidad, orientan las visitas casa por casa.

Luz Marina Rodríguez, estudiante de cuarto año de MIC, contó que desde hace una semana recibieron un taller sobre la Gran Misión. Ella, durante la visita del cuarteto, verificará los padecimientos de las familias pobres, si las embarazadas llevan control prenatal, etc.

También los instarán a sumarse a los planes educativos del Estado, mientras que la representante de Madres del Barrio promoverá la inclusión de las mujeres en proyectos socioproductivos.

"La ayuda económica es temporal, porque la idea es que las madres luego se pongan a producir, hagan talleres, se eduquen", dice María León, integrante de Madres del Barrio y miembro de un cuarteto.

AVN 12/12/2011 17:55
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