Caracas, 11 Ene. AVN.- En Haití las cifras estremecen. Aunque sean números, detrás de ellos hay un país sumido en la pobreza, a lo cual se suman catástrofes climáticas, como el terremoto ocurrido el 12 de enero de 2010.
A dos años de ese hecho que afectó a gran parte del territorio, en la nación caribeña todavía hay medio millón de pobladores que viven en tiendas de campañas y albergues.
El sismo de magnitud 7 dejó como saldo 300.000 personas muertas y casi 2 millones de damnificados.
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef, por sus siglas en inglés), indicó que en Haití la crítica situación humanitaria afecta a más de 4 millones de niños, quienes tienen opciones limitadas para su supervivencia, desarrollo y protección.
En un informe presentado el lunes pasado, el organismo manifestó que se perciben ciertos avances en la atención a los menores, aunque la situación es todavía preocupante.
La representante del organismo en la nación caribeña, Françoise Gruloos-Ackermans, alertó sobre la existencia de una frágil situación en la zona, debido a la pobreza crónica y al subdesarrollo.
Unicef destacó que, pese a la crisis humanitaria, 750.000 menores volvieron a la escuela y más 15.000 con desnutrición recibieron asistencia con programas de alimentación terapéutica.
Al devastador terremoto se le sumó la epidemia de cólera surgida en octubre de 2010 y que, según el propio gobierno haitiano, ha dejado 7.000 muertos.
A finales de diciembre pasado, el Ministerio de Salud agregó que hasta el momento han padecido la enfermedad 515.000 personas.
El brote de cólera surgió tras más de 100 años de la erradicación en el país.
La enfermedad fue traída por soldados nepalíes que llegaron a la ciudad de Mirebalais entre los días 9 y 16 de octubre de 2010, específicamente en el contingente de la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización en Haití (Minustah, por su sigla en francés).
El destino de la ayuda
El presidente haitiano, Michel Martelly, denunció que sólo recibieron un centavo por cada dólar destinado por la comunidad internacional para la reconstrucción del país.
Durante una entrevista concedida a Telesur, el mandatario aseguró que las demoras en la reconstrucción de su nación responden a los propios mecanismos para distribuir la ayuda.
"Sólo 1% de los cuatro mil millones de dólares donados se utilizaron en programas sociales", afirmó.
La pasada semana, la revista independiente Dissident Voices denunció que organizaciones no gubernamentales, empresas privadas y gobiernos, principalmente el de Estados Unidos, eran los responsables del desvío del dinero destinado a la reconstrucción de la nación.
El medio de comunicación remarcó la existencia de ineficiencias y corrupción en los mecanismos de entrega de fondos, siendo Washington el mayor receptor individual del dinero.
Luego del sismo, explicó la revista, la administración estadounidense asignó 379 millones de dólares en ayuda inicial y envío de tropas a Haití, pero se demostró que 33 centavos de cada dólar regresó a Estados Unidos para reembolsar el pago a los militares.
Dissident Voices citó un informe de la Oficina de Investigación del Congreso norteamericano, el cual confirma que las ayudas posteriores, estimadas en 655 millones de dólares, regresaron al Departamento de Defensa y 220 millones al de Salud y Servicios Humanos.
Después de terremoto se creó la Comisión Interina para la Recuperación de Haití, copresidida por el ex presidente estadounidense Bill Clinton, encargada de coordinar proyectos multimillonarios.
En octubre pasado el ente dejó de funcionar al negarse la legislatura a considerar un pedido de Martelly de que se renovase su mandato por otros 12 meses.
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