La larga agonía de 100 días de la violencia fascista en Venezuela

Si hace 100 años la humanidad, como narra John Reed en “10 días que estremecieron al mundo” vio a una Revolución Socialista rescatar del Zarismo la libertad y dignidad del pueblo ruso e impulsó a los oprimidos del planeta a rebelarse contra el Capitalismo, hoy ve morir tras larga agonía de 100 días la última fase de la contrarrevolución capitalista desatada por EEUU y sus lacayos para destruir la Revolución Bolivariana.
Y es que ayer domingo se cumplieron 2.400 horas de esa espiral de violencia, destrucción y muerte desencadenada por una horda de modernos Judas criollos que con apoyo de otros traidores extranjeros pensaron que en 3 meses y 10 días entregarían al proceso, y con él a la Patria´al imperio yanqui como hace más de 2.000 años, aquel traidor apóstol entregó a Jesús al Imperio romano.
Nunca antes en la vida, parte de ese pueblo amante de la paz, que recobró su libertad y dignidad que le dio Bolívar, gracias a la obra y legado libertario de Chávez se había visto tan acosada como la sido la de ningún otro en ese tan corto tiempo de sombras, por unos insensatos que obcecados, en demencial afán buscan devolverlo a una época superada hace más de 18 años.
Detrás de la fachada de libertad y democracia que esgrime EEUU y los gobernantes de los Estados vasallos para agredirla, derechos que no existen en ninguno de sus países ni en el seno de la MUD, guarida de golpistas criollos, se oculta la más siniestra de las conjuras jamás organizada contra una revolución humanista y un gobierno legítimo.
Lo que busca el codicioso imperio es adueñarse de las ingentes riquezas de Venezuela, un país que, como muy pocos en el planeta ha sido dotado por la naturaleza de los más valiosos recursos capaces por su abundancia, de proveer al mundo entero todo lo necesario para cubrir sus necesidades de progreso y desarrollo tecnológico, científico y de supervivencia.
Porque además del petróleo, del que posee las más grandes reservas del mundo, tiene gas, coltán, torio y otros materiales estratégicos de los que carece EEUU y la Unión Europea, que los explotan y roban de otros países, y tiene “Oro Azul”, el agua que hay en sus grandes ríos, lagos y acuíferos, suficiente para saciar la sed de un mundo donde escasea y ya está generando guerras para para adueñarse de ella.
Ese es el único propósito, el objetivo que ha llevado al Imperio y a sus secuaces a desencadenar esa espiral de violencia, destrucción y muerte, no solo en estos últimos 100 días, sino también durante los más de 18 años del fracasado golpe de Estado continuado que adelanta en su compulsivo empeño por derrocar en los primeros 14 años a Chávez y los últimos más de 4 años a Maduro.
Cuentan con el apoyo de los medios nacionales e internacionales asalariados del Imperio, a través de una gigantesca red de cadenas de radio, televisión y prensa escrita, con sus dueños como cabecillas de la guerra de Cuarta Generación que divulga falsas noticias tratando de engañar al mundo al cambiar la realidad de Venezuela con mentiras tantas veces repetidas que ya nadie cree.
Porque como dijo Lincoln: “Podrás engañar a todos durante algún tiempo, podrás engañar a alguien siempre, pero no podrás engañar siempre a todos”.
EEUU también se basa en la fuerza y el poder que tiene para imponer su ley que es la de la selva donde el fuerte domina al débil, olvidando que como dijo Bolívar: “Por fortuna se ha visto con frecuencia a unos pocos hombres libres vencer imperios”, como lo hizo él hace 196 años al frente Ejército venezolano, “Forjador de Libertades” derrotando al imperio español en Carabobo.
En su ambición y locura EEUU junto con sus lacayos, violan impunemente, tratados y convenios internacionales, como el principio de no intervención en los asuntos internos de los Estado, y normas éticas y morales que rigen la sociedad humana, como la proclamada por Juárez, que sostiene que “Así como en los individuos, entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz.
Cegados por su irrespeto a las leyes y vicios ético-morales, EEUU, sus Estados vasallos y los golpistas criollos se dieron a la tarea de cometer en esos más de 18 años toda clase de delitos, pero ha sido en los últimos poco más de 3 meses cuando ha perpetrado los más execrables crímenes de odio como nunca se habían perpetrado en Venezuela.
Y es que jamás en la Patria de Bolívar habían ocurrido crímenes tan horrendos, escenas tan dantescas como quemar vivos a seres humanos, degollar motorizados con guayas asesinas tendidas sobre calles, autopistas y avenidas, matar a balazos y tratar de linchar a quien trate de traspasar con su vehículo una barricada e incendiar un hospital materno-infantil, una casa-cuna y un pre-escolar con decenas de bebes y sus madres adentro.
Ni las fieras predadoras de la selva se ensañan con sus presas como lo hacen esas bestias humanas de la MUD que contratan sicarios que infiltran en sus “pacíficas” marchas para asesinar a sus víctimas en este tiempo de barbarie y que además envía a incendiar las calles a los jóvenes que entrena, arma, financia y dota de vestuario y equipo de guerra y coloca niños como escudos humanos en sus mal llamadas marchas “pacíficas”.
Son la “carne de cañón” de esos malvados, lanzados a la aventura en la que queman vivos a inocentes, confundiéndolos con chavistas y otras se matan al estallar el mortero que iban a disparar contra los efectivos de la GNB y de la PNB desplegados para mantener el orden y proteger a quien va a su trabajo, de compras o a sus hogares no saqueen comercio e incendien vehículos, y destruyan la propiedad pública y privada.
Que han llegado al extremo de desencadenar una guerra aérea, bombardeando en Caracas, ametrallando y lanzando granadas desde un helicóptero secuestrado, las sedes del Tribunal Supremo de Justicia y del Ministerio del Interior, Justicia y Paz, poniendo en grave peligro las vidas de sus funcionarios, de periodistas que allí eran agasajados en su día y a los niños de un pre-escolar cercano.
Algunos de esos terroristas han despertado del letargo de la mentira inducida cansados de derramar tanta sangre y arrepentidos confiesan que no quieren seguir causando la violencia, destrucción y muerte por la que les pagan ; que no quieren “matar guardias nacionales como les exigen los dirigentes de la MUD que les piden no tengan compasión con ellos, que los asesinen.”
Y viéndolos afirmarlo públicamente por la televisión, escuchando sus voces de arrepentimiento, el mundo se pregunta:
¿Cómo es posible que exista tanto tanta saña, tanta ira, tanto odio desbordado, no solo contra un proyecto y un gobierno, sino también contra un pueblo opuesto a tan bastardos intereses y que es la única víctima de su locura desestabilizadora?
Que los más de 18 años que lleva desatada ha sido causa de muerte de centenares de inocentes, de miles de heridos, algunos discapacitados de por vida y del luto y el dolor de sus madres, padres, hijos, hermanos,hermanas y demás familiares.
Que solo quiere vivir en paz y armonía disfrutando del progreso y bienestar social que les dio el inédito y pacífico proyecto político e ideológico de Chávez y que sabe que jamás podrá darle el Capitalismo salvaje del que ellos son lacayos y pretenden que él también lo sea.
Que no tienen un proyecto de país capaz de darle siquiera algo de lo que le ha dado la Revolucion Bolivariana, todo lo contrario, lo que harán será arrojarlo a los abismos de miseria, hambre, pobreza, enfermedad, ignorancia y demás plagas sociales en los que vivió inmerso cuando en Venezuela regía ese cruel sistema, tragedia humana que pretenden revivir EEUU y sus lacayos que solo recogerán las migajas del botín saqueado por su amo.
Porque EEUU -como confesó John ¨Foster Dulles- no tiene amigos, solo intereses, y porque como dice el viejo y sabio refrán: “Mal paga el Diablo a quien bien le sirve”
Que piensan derrocar al Presidente-Obrero Nicolás Maduro con una violencia que escasamente afecta al 1% del territorio venezolano ya que está focalizada en los exclusivos sectores urbanísticos de Caracas y unas pocas ciudades de la provincia, soñando que una vez sacado del poder arrasarán con los demás gobiernos progresistas y revolucionarios de la Patria Grande.
“Desengáñese comadre”, como dijo el poeta, les dice el pueblo venezolano, porque a esa vorágine de violencia, destrucción y muerte que el domingo cumplió 100 días, solo le quedan 23 días de vida.
Morirá el 30 de julio, día histórico, cuando el pueblo venezolano respondiendo al llamado de la Patria y a la convocatoria de Maduro abra las puertas a la Asamblea Nacional Constituyente que de la mano de la vida, la paz y la justicia sepultará para siempre el sueño del Imperio y sus lacayos de destruir la Revolución Bolivariana.

10/07/2017 - 07:27 am