Madres del Barrio impulsa independencia económica de 2.612 mujeres en Portuguesa

Guanare, 02 Dic. AVN.- La independencia económica de 2.612 mujeres impulsa la Misión Madres del Barrio en Portuguesa, con talleres de formación socioproductiva y el financiamiento de proyectos que les garantizan ingresos familiares permanentes.

La misión, creada en 2006, nació para apoyar a madres de familia a través de un proceso de capacitación y organización comunal que les permita superar la pobreza y establecer pequeñas empresas o unidades de producción asociadas a las áreas agrícola, manufactura y de servicios.

La coordinadora de Madres del Barrio en Portuguesa, Lucía Di Natale, informó que estas mujeres ejecutan actualmente 170 proyectos que incluyen la elaboración de artesanía y dulces criollos, la cría de gallinas ponedoras y la confección de lencería.

Los espacios de acción de las Madres del Barrio en la entidad llanera son los municipios Sucre, Guanare, Guanarito, Páez, Araure y Ospino, donde la decidida incorporación de la mujer a los procesos productivos es ejemplo de organización para el crecimiento y desarrollo integral, tanto individual como colectivo.

Exitosa experiencia

Junto a cuatro madres de familia y con apoyo de la Misión Madres del Barrio, Anaís Mendoza fortaleció conocimientos y habilidades para emprender un proyecto de dulcería criolla.

En la parroquia Palo Alzao, zona alta de Portuguesa, estas cinco mujeres recibieron una ayuda económica temporal mientras se formaban y articulaban un proyecto que les permitiera adquirir los equipos e insumos básicos para la elaboración y venta de dulces.

"Nos hicimos de utensilios y materia prima con un crédito de 10.000 bolívares. Empezamos vendiendo dulces de lechosa e higo y luego optamos a otro crédito, también de 10.000 bolívares, para fortalecer el equipamiento y meternos con dulces de guayaba, toronja, fresas, melocotones y duraznos", comentó Anaís.

Para estas cinco emprendedoras que venden cada ración de dulce en 18 bolívares, no ha sido cuesta arriba saldar el compromiso financiero con el Estado, pues se trata de microcréditos sin intereses y con un plazo de cancelación de cinco años.

"Con las mismas ganancias hemos ido pagando las cuotas y reinvirtiendo en nuestra empresa, que funciona en mi propia casa", explicó Anaís, de 22 años de edad y madre de tres niños, que tienen en su progenitora "el soporte afectivo y económico que necesitan para estudiar y hacerse hombres de bien".

02/12/2012 - 02:31 pm