Negociar la patria ha sido tradición en la burguesía criolla

 

Caracas, 23 Oct. AVN.- Cipriano Castro llegó a la presidencia de la República 20 días después de que Venezuela fuera despojada del territorio Esequibo, el 23 de octubre de 1899, para asumir el gobierno de un país sojuzgado por la dependencia económica, el entreguismo e injerencia extranjera, alentados por la burguesía criolla.

La República oligárquica instaurada con José Antonio Páez (1830) permitió la acumulación de capital por el latifundio, comercio de importación y finanzas, actividades en manos de 70 familias "símbolo del poder económico nativo, en esos momentos", entre ellos los Matos, Boulton, Blohm, Machado y Zuloaga, detalla Federico Brito Figueroa (2008) en su texto Reflexiones sobre el bloqueo de las costas venezolanas en 1902.

Hacia finales del siglo XIX la burguesía, que incorpora la actividad manufacturera, se constituirá como poder económico y recibirá directamente el beneficio de los préstamos solicitados por la República desde el extranjero a través del capital financiero.

Esta es la burguesía que tradicionalmente invocará la intervención extranjera a cambio de la entrega del territorio nacional, recibirá financiamiento para la desestabilización interna y promoverá una política exterior venezolana en manos de Estados Unidos (EEUU).

La patria como negocio

Luego de sus primeras incursiones con piratas en las colonias del Caribe y convertirse en acreedora de la monarquía española durante el silgo XVIII, el revanchismo de Inglaterra apuntará hacia España y Francia por su cooperación con la independencia de EEUU.

Inglaterra apoyará la emancipación venezolana y aprovechará la abdicación de Napoleón Bonaparte para obtener la Guayana Holandesa, desde donde, paulatinamente, ocupará la región del territorio Esequibo perteneciente a la Capitanía General de Venezuela.

En 1822, Pedro Gual, secretario de Relaciones Exteriores de Colombia, denunció la incursión de colonos ingleses en "una gran porción de tierra que según los últimos tratados entre España y Holanda nos pertenece del lado del río Esequibo". Esa sería la primera de una serie de usurpaciones que se prolongarán hasta 1884 cuando Venezuela rompa las negociaciones con Gran Bretaña.

La burguesía criolla aprovechó las apetencias inglesas hacia las reservas auríferas y madereras en la región guayanesa para negociar el territorio de la República en función de no perder sus privilegios, ante las demandas de igualdad propugnadas por la Guerra Federal (1859-1863).

"Los prohombres de la oligarquía caraqueña y los latifundistas de los Valles de Aragua, aterrorizados por esa funesta proclama solicitan la intervención de la Gran Bretaña, que obtendría como retribución la incorporación de la Región Guyana Venezolana a su vasto imperio colonial", explica Brito Figueroa respecto a una carta enviada a Su Majestad la reina de Inglaterra.

Siendo diputado por el estado Táchira (1890), Castro denunció: "Gran parte de nuestro territorio guayanés ha sido usurpado por el aventurero inglés". Cinco años más tarde, Gran Bretaña ocuparía militarmente 96 mil kilómetros cuadrados de territorio para apoderarse de Punta Barima (Delta Amacuro) y 643 kilómetros del Orinoco.

Ante la agresión, el gobierno de Joaquín Crespo (1892-1898) apeló a la Doctrina Monroe (no intromisión de Europa en América) y Estados Unidos intervino en las negociaciones creando un precedente diplomático que empleará más adelante. Sin embargo, el 3 de octubre de 1899, en un laudo arbitral firmado en Francia, Venezuela perderá 159.542 kilómetros cuadrados de territorio.

Neocolonialismo e injerencia

Después de 1830, Venezuela era una de las principales zonas del comercio inglés. El imperio británico competía entonces con Holanda, Francia y España por el control de los mercados en la región del Caribe y Suramérica, donde se apoderó de las islas Malvinas (1833).

El apoyo ofrecido en la guerra de independencia se le cobró a la naciente república con el endeudamiento del ejército libertador y los compromisos adquiridos en el siglo anterior por el Estado Monárquico Español.

Luego, la dictadura de José Antonio Páez (1862) y el gobierno interino de Antonio Guzmán Blanco (1866), suscribirán empréstitos por un millón de libras esterlinas, respectivamente, con la firma Baring Brothers & Co., de cuyo cobro se encargará la Casa Boulton & Cía, mediante la hipoteca de los derechos de importación en las aduanas de La Guaira y Puerto Cabello.

El "auxilio financiero" por la vía de los empréstitos en 1816, 1822, 1824, 1862, 1864 y 1896, además de las reclamaciones de los súbditos extranjeros residentes en Venezuela y la imposibilidad de amortización, motivarán la agresión de las potencias europeas contra el país.

Castro comenzará a gobernar (1899-1908) rodeado por los grupos familiares y trusts que controlan la economía desde el septenio de Antonio Guzmán Blanco (1870- 1877), entre quienes surgirá la oposición a su gobierno, con el banquero Manuel Antonio Matos y las compañías New York and Bermúdez Company, Orinoco Shipping Company, Asphalt Company of América, antecedentes de los monopolios petroleros.

La New York and Bermúdez era subsidiaria de la firma estadounidense National Asphalt Co., cuyo propósito era el monopolio en la región y explotaba el "lago de asfalto más grande del mundo" (Guanoco), ubicado en el estado Bermúdez (hoy Sucre), pero el contrato incumplía los compromisos de canalización de ríos.

Advertida sobre una eventual rescisión, la compañía financia al caudillaje comandado por Matos con 130.000 dólares y le compra de un buque, el Bang Righ, para derrocar al gobierno, con la esperanza de preservar su contrato y los respectivos reembolsos.

La "ayuda" siempre es internacional

Castro derrotó a Matos, pero no pudo librar al país de la deuda que alcanzaba los Bs 186.558.150,38 por falta de recursos fiscales. Es entonces cuando las potencias movilizan naves de guerra inglesas, alemanas e italianas el 7 de diciembre de 1902, para aplicar un "embargo provisional" a Venezuela.

Y ocurre el Bloqueo. Los representantes del capital nacional y extranjero, luego de varias reuniones con la delegación estadounidense "aconsejaron" a Castro dejar en manos del ministro de Relaciones Exteriores de EEUU, Herbert Bowen, la negociación del conflicto

"Al efecto indicamos respetuosamente que se den poderes plenos al Excmo. Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de los Estados Unidos de Norte América, autorizándole para llevar a término los arreglos indispensables para que cese el conflicto de la manera menor perjudicial al país", reza la carta intitulada Varios ciudadanos al ciudadano general Cipriano Castro, suscrita por HL. Boulton, Nicómedes y Carlos Zuloaga, entre otros.

En acuerdo con la burguesía, Bowen se impuso como representante diplomático de Inglaterra, Alemania y mediador de Venezuela, victoria diplomática que, basada en la Doctrina Monroe, propuso un arbitraje para contener la eventual ocupación europea en la región y demostrar quién mandaba. Con Juan Vicente Gómez (1908-1935), se afianzará en el país el paradigma que regirá a las dictaduras y a la democracia representativa hasta 1999: gobernar para la burguesía y con EEUU.

23/10/2015 - 08:04 am