Los que perdieron la patria por un puñado de dólares

Caracas, 04 Sep. AVN.- Como la madre, el ser noble que nos trajo al mundo, hay otra como ella, la Patria, el lugar donde se nace, como Venezuela, la patria de Simón Bolívar y de Hugo Chávez, cuyos hijos e hijas que la aman la defienden de los apátridas que, por un puñado de dólares, pretendieron entregarla a un imperio sediento de codicia que busca sojuzgar a su pueblo y a los del resto de la Patria Grande para saquear sus riquezas.
De esas malinches y judas criollos que viajaron a Estados Unidos tocando las puertas de la Casa Blanca y del Capitolio rogándole a su amo yanqui que invadiera a Venezuela y por Europa y América Latina, las de presidencias de Estados vasallos gobernados por lacayos imperiales y Parlamentos dominados por fascistas, para que apoyaran el desembarque de marines, en un vil acto de traición a la patria de la que dejaron de ser hijas e hijos para serlo del imperio.
Viajaron como reyes y reinas en “primera clase” a bordo de aeronaves comerciales y en lujosos “mini-jets” privados, se hospedaron en hoteles “5 estrellas” y degustaron de exóticos y caros platos y delicateses en exclusivos restaurantes de los países que visitaron sin pagar ni un sólo centavo, ya que todo era pagado con dinero de la NED, USAID, IRI, o por organizaciones no gubernamentales financiadas por Washington.
Y mientras disfrutaban de todo aquello, dejaron en Venezuela, encargados del ”trabajo sucio”, a miles de jóvenes a los que engañaron diciéndoles que eran “guerreros de la libertad”, armándolos con bombas molotov, morteros, explosivos y dotándolos de escudos con el signo de la cruz de los Cruzados, enviándolos con niños sirviendo como escudos humanos al frente de marchas y guarimbas junto a sicarios que quemaron vivos a seres humanos.
Venían de sufrir el gran fracaso de un golpe de Estado continuado de 18 años, 14 años atacando a Chávez con un sabotaje petrolero, que paralizó el tránsito automotor, y un boicot marítimo, aéreo, bancario y educativo de tres meses, que paralizó virtualmente al país y robó la Navidad a la niñez venezolana.
Con una invasión de mercenarios colombianos que tenían como misión asesinar al eterno y supremo comandante, quien magnánimo los perdonó cuando fueron capturados, pero que siguieron trayendo más asesinos como esos a zonas fronterizas de Zulia y Táchira donde matan, secuestran, trafican droga y realizan contrabando de extracción de gasolina, alimentos y medicinas hacia Colombia, provocando escasez y daño a la economía del país
Y cuando Chávez partió hacia la inmortalidad y gloria y Maduro, su hijo político y heredero de su legado libertario, ganó las elecciones presidenciales sobre Henrique Capriles Radonski, éste -frustrado y revanchista- envió al día siguiente a sus seguidores “a descargar su 'arrechera' en la calle”, acción que dejó una estela de violencia, destrucción y muerte: 11 víctimas fatales, dos niños y una mujer entre ellas.
Creyeron el imperio y sus lacayos criollos que Maduro sería presa fácil de su conjura, por lo que durante cuatro años la atizaron con las llamas de nuevas intentonas golpistas como La Salida, desatada durante cuatro meses por Leopoldo López, María “Malinche” Machado y Antonio Ledezma, cuyas guarimbas, barricadas y “guayas” asesinas dejaron como saldo 43 muertos, cientos de heridos y cuantiosos daños materiales. Y fracasaron, como siempre.
Por ello fue que, temerosos de perder por ineptos los favores de su amo, traducidos en millones de dólares que recibían y aún reciben de su amo, como los 200 millones de bolívares incautados a “Caperucita Tintori, elevaron al nivel más alto su accionar de asesinos con la avalancha de violencia, destrucción y muerte que entre abril y julio dejó el saldo trágico de 125 muertes y más de 2.000 heridos, decenas de ellos discapacitados de por vida. Y fracasaron, como siempre.
Viendo su amo lo incapaces que eran, decidió asumir directamente la misión de destruir la Revolución Bolivariana, y aprovechando el llamado que esa caterva de apátridas le hizo para que interviniera militarmente en Venezuela, lo ha hecho con una serie de ilegales e ilegítimas medidas financieras y económicas contra la industria petrolera, principal fuente de ingresos del país, dirigidas, según sus errados cálculos, a “ahogar” la economía del país.
Como sus secuaces criollos, se equivoca Washington, se lo ha dicho una vez más Nicolás Maduro, quien dirigiéndose al pueblo venezolano el mismo día que el inestable e impredecible mandatario yanqui, Donald Trump, anunció esas inmorales y antiéticas acciones, aseguró que, como siempre, “saldremos victoriosos de este nuevo ataque de Estados Unidos”.
Y es que Venezuela no está sola, están con ella los pueblos y gobiernos libres y honestos del planeta, como China, Rusia e Irán, y los hermanos pueblos y gobiernos progresistas y revolucionarios de la Patria Grande Latinoamericana y Caribeña, como Bolivia, Cuba, El Salvador, Nicaragua y los de la Comunidad del Caribe.
Y también la naturaleza, que castigó con su furia al imperio que, soberbio y prepotente, la ha agredido con sus inmorales sanciones dirigidas a rendir por hambre al pueblo venezolano, crimen de lesa humanidad que se devolvió como bumerán contra Estados Unidos, dejando bajo las aguas descargadas por las torrenciales lluvias del huracán Harvey a Houston y otras ciudades y pueblos de Texas, corazón de la industria petrolera del país, paralizando todas sus operaciones.
El ciclón, además de dejar decenas de muertos y miles de damnificados, que perdieron sus hogares, dejó sin gasolina y electricidad varias ciudades y a millones de vehículos al suspenderse el bombeo del energético por el gigantesco oleoducto de más de 5.000 kilómetros, que lo lleva desde Houston a Nueva York, desde donde es redistribuido por toda la costa oriental del país.
¿Y qué hizo Venezuela, la nación digna y soberana que el imperio amenaza con destruir su industria petrolera, matar de hambre a su pueblo y adueñarse de las refinerías y de la red de estaciones de servicio de Citgo que posee en Estados Unidos? Pues lo que hace siempre: solidarizarse con su pueblo enviando alimentos, medicinas, ropa, frazadas y dinero para mitigar el sufrimiento de un país asolado por una tragedia natural o cualquier siniestro, sin importar si su Gobierno sea su enemigo y lo agrede, además de amenazar con invadirlo para derrocar a su presidente, como lo ha hecho Donald Trump.
Y, paradójicamente, en este caso lo hizo distribuyendo gratuitamente millones de litros de gasolina y diésel en las estaciones de servicio de Citgo a miles de vehículos paralizados en el país por falta de combustible, mientras el resto de otras empresas que tienen algunas reservas, aprovechando la escasez que hay del producto, aumentaron al doble, o más, su precio.
Y no hizo sólo eso sino que también la generosa ayuda de 5 millones de dólares y de cientos de viviendas prefabricadas (Petroviviendas ) que ha hecho a través del encargado de Negocios de la embajada de ese país en Venezuela para ser distribuidas entre las miles de familias que perdieron sus hogares en Houston y otras ciudades.
Esa es la Venezuela, la del pueblo de Bolívar, de Chávez y de Maduro, que tiende su mano a quien lo necesite pero al mismo tiempo sabe defenderse con las armas de la razón de quienes la agreden, como esas malinches y Judas, apátridas lacayos del imperio, los que cometieron tantos crímenes de odio, por lo que hoy, vencidos como han sido, deberán responder ante la justicia, que tarda pero llega.
Una justicia que de la mano de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), a través del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), la Fiscalía General de la República y Ministerio para el Servicio Penitenciario avanzará por la vía de la justicia social para investigar los crímenes cometidos por esa canalla, como el golpe de Estado contra Chávez, La Salida, marchas, trancas, tomas, guarimbas y su última masacre de 125 días en la quemaron vivos a 29 seres humanos y el llamado hecho a Estados Unidos para invadir a Venezuela.
No podrán escapar, porque como dijo Horacio hace más de 2.000 años: “La Justicia, aunque anda cojeando, rara vez deja de alcanzar al criminal en su carrera”. Así sea.

04/09/2017 - 09:12 am