Terremoto de 1812 hizo temblar las bases del proyecto republicano

Caracas, 24 Mar. AVN.- El 26 de marzo de 1812 varias ciudades de Venezuela sintieron un terremoto que no sólo destrozó casas, iglesias e infraestructuras y acabó con miles de vidas, sino que tuvo consecuencias en lo político y militar, en una república que apenas daba sus primeros pasos, y a pocos meses de haber obtenido la independencia del imperio español.

La iglesia no se hizo esperar para arreciar su campaña enfocada en lo religioso y hacer creer a la población que el desastre natural había sido un castigo del cielo por haber roto la obediencia al rey y, como había sido el 19 de abril de 1810 el día en que se declaró la independencia de España y dos años más tarde, también un jueves santo el día del terremoto, soltaron la frase: "Un jueves santo lo hicieron y un jueves santo lo pagaron".

El historiador venezolano, Vladimir Acosta, apunta que desde el arzobispo de Caracas, Narciso Coll, hasta los curas corrientes salieron a acusar a la causa patriota, a los republicanos, de ser la causante del terremoto.

"La actitud de la Iglesia Católica siempre es a favor del absolutismo, del rey, y de las posiciones más reaccionarias", dijo y recuerda que asimismo el cardenal Ignacio Velasco, en el año 1999, acusó al presidente Hugo Chávez de ser el responsable del deslave de Vargas "porque era un castigo contra sus políticas".

Pero más allá de cómo la Iglesia se aprovechó del sismo, Acosta destaca que el terremoto de 1812 tuvo importantes consecuencias en la vida política, a tal magnitud que lo refiere como una de las causas de la pérdida de la Primera República.

Relata que con la instalación de la Junta Patriótica a partir del 19 de abril de 1810 y la Declaración de la Independencia el 5 de julio de 1811, en el país detonó una guerra civil y en marzo 1812 Venezuela se encontraba dividida.

"Provincias como Coro y Maracaibo estaban a favor de los realistas y las tropas españolas de Monteverde iban avanzando a Caracas. Con el terremoto se destruye Barquisimeto, uno de los centros militares del poder patriota, se cayeron los cuarteles y murieron oficiales y soldados. Esto permitió a Monteverde avanzar a La Victoria".

Para el historiador Carlos Marín, si bien el peso de la religión católica, anclada al antiguo régimen, era clave importante en esta coyuntura, desde 1810 a 1812 existió una "coyuntura desastrosa" que involucraba lo social, lo ideológico, lo cultural y lo político, y señala que en esa situación los sismos apenas eran "un botón de una larga cadenas de elementos inflamables".

"Es el contexto el que va hundiendo por sí mismo un proyecto republicano", asegura Marín, quien enumera las características de la sociedad venezolana que padece el sismo del 1812.

Dice que la Venezuela de ese entonces estaba fragmentada por tres siglos de explotación colonial y, además se vio involucrada, de golpe, en una ola de cambios ideológicos que no habían logrado cuajar por la rapidez de los mismos.

"El proyecto patriota entre 1810-1812 es un andamiaje excluyente, nítidamente criollo, que seguía reproduciendo en gran parte el poder de 'las calidades' raciales. El territorio venezolano no estaba preparado en esa coyuntura no sólo para un sismo, sino también para salirle al paso a un pragmatismo revolucionario: la guerra", apunta.

Otro de los elementos contextuales que el historiador observa más amenazantes que el propio terremoto fue la crisis de la economía del territorio.

"No sólo el terremoto colaboró para el derrumbe de la Primera República. Hay varios elementos cruzados que dan otra visión más totalizante".

Antonio Barrios AVN 24/03/2012 12:27
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