La violencia simbólica del puño mediático de la derecha

 

Caracas, 22 Mar. AVN.- La prensa privada una vez más golpea con violencia, se calza los guantes blancos, esconde una mano y con la otra señala y criminaliza. En esta oportunidad, el verbo enardecido cayó sobre la juventud revolucionaria que acudió el pasado jueves a manifestarle su apoyo al Consejo Nacional Electoral (CNE), nuevamente atacado por la derecha venezolana como parte de su campaña electoral.

El Nacional, en su editorial de este viernes titulado "Puñetazos rojitos", publica lo siguiente: "Como actuaban los grupos de choque nazistas cuando Hitler no había tomado el poder, así se están comportado las bandas chavistas".

A pesar de que quienes acudieron al CNE fueron jóvenes estudiantes chavistas, la prensa privada los invisibiliza y los fustiga calificándolos como "bandas", "oficialistas", "agresores fascistas", "matones", "colectivos" y "afectos al oficialismo".

Al referirse a los grupos de la derecha, que también realizaron una marcha hacia el CNE, y que abiertamente han manifestado que reciben apoyo de organizaciones internacionales de ultraderecha, la prensa privada se pone el guante blanco y apela por sustantivos y calificativos que generan simpatía en el lector.

A los integrantes y seguidores de los "Manos Blancas", movimiento político venezolano organizado por Canvas, suerte de residuo privatizado del ultraderechista Otpor, el grupo de Serbia sustentado por el Departamento de Estado y sus agencias, como USAID, NED, entre otros, que logró sacar a Slobodan Milosevic del poder en Yugoslavia en 2000, la prensa los llama: "estudiantes democráticos", "dirigentes del movimiento estudiantil", "jóvenes", "universitarios".

Los sociólogos franceses Pierre Bourdieu y Jean Claude-Passeron, en su obra Fundamentos de una teoría sobre la violencia simbólica explican que ésta la ejerce "todo poder que logra imponer significados e imponerlos como legítimos disimulando las relaciones de fuerza en que se funda la propia fuerza..." y que se ejerce sin coacción física a través de distintas maneras simbólicas.

La violencia simbólica ya fue un recurso utilizado por la hegemonía mediática en defensa de sus intereses para desestabilizar y preparar el ambiente para el golpe de Estado en contra del presidente Hugo Chávez, el 11 de abril de 2002.

En esa oportunidad eran las "hordas chavistas", los "círculos del terror", en referencia a los Círculos Bolivariano, las "turbas violentas", y los "afectos al oficialismo" los violentos.

En contraparte, los opositores eran calificados como miembros de una "sociedad civil", que si bien buscaban una salida inconstitucional de Chávez, lo hacían en nombre de la "democracia" y la "libertad".

Otra vez el CNE

Ya en las megaelecciones del 30 de julio de 2000, la estrategia de cuestionar al árbitro electoral daba sus primeros pasos. Las medios impresos buscaban desacreditar al Consejo Nacional Electoral (CNE), asomar la posibilidad de fraude y catalogar como negativa la gestión del gobierno.

A través de los diferentes procesos electorales que se han llevado a cabo en el país el argumento ha sido el mismo, y en esta oportunidad, a menos de un mes para las elecciones del 14 de abril, los grupos de opositores organizaron un marcha para ir hasta el CNE y pedir, entre otras cosas, que se eliminaran las captahuellas y las estaciones de información al elector.

Esta petición se relaciona con el deseo de tener un sistema electoral menos auditable y transparente para, de esa manera, poder expresarle a la opinión pública que se cometió fraude bajo el argumento de la supuesta debilidad del árbitro electoral.

Con esta petición, la derecha desconoce una vez más la credibilidad CNE, cuyo sistema electoral ha sido auditado regularmente por organismos nacionales e internacionales, y ha sido catalogado por expertos en la materia, como el expresidente norteamericano Jimmy Carter, como uno de los mejores del mundo debido a su transparencia, confiabilidad, rapidez y posibilidad de auditoría.

¿Violencia de quién?

El periodista y escritor Earle Herrera en su columna del diario Ciudad Ccs hace referencia a los hechos de violencia provocados por los "manitos blancas" que "en 2007 incendiaron palmeras y las faldas de Waraira Repano".

Hace un mes, el pasado 20 de febrero, uno de los miembros de la organización de ultraderecha Javu, le arrancó un marcapasos a un adulto mayor que calificó de poco democrática la protesta que mantuvieron durante cuatro días a las puertas de la Embajada de Cuba, en Caracas.

La agresión más reciente de estos grupos de choque fue el daño causado a los bienes patrimoniales de la ciudad, en espacios rescatados y devueltos al pueblo, como la Plaza O'Leary y la Diego Ibarra, donde mancharon con pintura sus fuentes.

Bourdie se refiere al "monopolio de la difamación legítima" que ejercen los medios de comunicación. En los diferentes procesos electorales venezolanos este mecanismo ha afinado sus estrategias y ha impuesto con su fuerza simbólica la defensa de los intereses con el puño de la derecha.

 

 

 

22/03/2013 - 05:52 pm