Caracas, 20 Ago. AVN (Ernesto Wong y Leandro Albani).- “En este año queremos manejar el desarrollo económico del país”, controlar el crecimiento para lograr mayor calidad y este sea estable y sostenible, expresó el más alto representante de la diplomacia china en Venezuela, Embajador Zhao Rongxian, al comentar los recientes avances económicos de la República Popular China que según las tendencias actuales la convertirán para fin de año en la segunda economía del mundo y desplazará a Japón hacia la tercera plaza.
Los resultados del segundo trimestre del año y las tendencias de crecimiento de China y Japón no dejan mucho espacio para las dudas acerca de lo afirmado anteriormente. Informes oficiales nipones indicaron que el Producto Interno Bruto (PIB) de Japón en el segundo trimestre fue de 1,28 billones de dolares mientras que el de China fue de 1,33, indicaron varias agencias al dar la noticia este martes.
Para el diario The New York Times las cifras “suponen que China desbanca a Japón como segunda potencia económica mundial, sólo por detrás ya de EEUU”, reseñó El País.
Este resultado impresionante de un país que hace seis décadas atrás era semifeudal, con una economía de sobrevivencia basada en una atrasada agricultura, y a partir de 1949, con el inicio de su revolución social, arranca una carrera de desarrollo hasta la conquista del cosmos, fue comentado por Rongxian en la entrevista exclusiva a la Agencia Venezolana de Noticias (AVN).
Crecimiento sostenido impresionante
China creció 11% en el primer trimestre y en el 2do trimestre avanzó más y con ello sobrepasó el valor del PIB de Japón, comenzó señalando. “Nosotros creemos que el crecimiento económico debe controlarse. El año pasado el crecimiento demográfico fue de 0,52 %” explicó Rongxian refiriéndose a la proporción necesaria que se debe mantener entre tasa de crecimiento poblacional y crecimiento económico.
Según la política demográfica de China que se ha ido ajustando a las nuevas particularidades económicas del país, el indicador de crecimiento poblacional anual viene disminuyéndose periódicamente y se aspira a eliminar cualquier desequilibrio producido. En 1969 fue de 2,60%, lo que significó un aumento considerable de la población, toda vez que para esa época ya China poseía cerca de 700 millones de habitantes. Treinta años después, logró reducir la tasa a 0,87% y diez años después, cuando la población se acerca a los 1.314 millones de habitantes, se ha reducido a 0,52%, lo cual ha hecho posible mayor aumento del PIB percápita, pues la tasa de crecimiento del PIB en las seis décadas ha sido del 13,1%.
Al respecto, Rongxian señaló que actualmente “el valor global del PIB percápita es de US$ 3.800, cifra más baja que en Venezuela donde el PIB percápita es superior” precisó.
Indagado sobre la meta anunciada por el presidente Hu Jintado en el XVII Congreso del Partido Comunista de China, celebrado a fines del 2007, de cuadruplicar el PIB para el 2020, el embajador estimó que “según el desarrollo de China y el proceso de "reforma y apertura" comenzado en la década de los 70 del siglo pasado, el desarrollo económico de China viene acelerándose, desde ese momento hasta ahora” y la meta viene cumpliéndose “perfectamente”.
Refiriéndose a la primera etapa de la planeación de largo plazo impulsada por el líder Mao Tse Tung, el embajador Rongxiang explica que se tenía “un programa tentativo del año 1960 hasta el 2000 de cuadruplicar el valor y el crecimiento percápita” y se logró. Y añadió, en la segunda etapa, del 2000 al 2020, de nuevo también se espera cuadruplicar el valor. “Estamos sobrepasando la meta. En el año 2000 el PIB percápita era de casi 900 dólares. Ahora hemos cumplido perfectamente. Ahora es de US$ 3.800”.
Mientras China enfrenta con éxito los embates de la crisis capitalista mundial con un crecimiento superior al 8%, la economía japonesa sólo creció 0,1% , la de Alemania 2,2% y la de EEUU 2,4% en el segundo trimestre.
Pero China no se conforma con las cifras. “Queremos un crecimiento con más calidad. Más estable y sostenible. Parece que este año se va a sobrepasar la cifra” apuntó el entrevistado.
Claves del éxito de China
Llegar al nivel de desarrollo que actualmente tiene la República Popular China en sólo seis décadas sólo puede explicarse a partir de las políticas empleadas, basadas en principios éticos y estratégicos, en las profundas transformaciones sociales ocurridas en ese país, en medio de dos conflictos armados internacionales en su entorno más cercano, Corea (1950-53) y Vietnam (1954-1975), que requirieron la solidaridad china y de sus recursos para poner fin a la agresión militar de EEUU.
De como combinar políticas y principios, programas y proyectos, en función de las metas de mediano y largo plazo, trató esta parte de la entrevista con el Embajador Rongxiang.
“Lo más importante, lo fundamental de todo, es la laboriosidad del pueblo”, comenzó reconociendo.
“Con ello hemos podido lograr todo. Luego, necesitamos la buena orientación. Tenemos que reajustar bien, saber cómo podemos reajustar la economía. Nosotros llamamos la economía de mercado socialista, de un país socialista. Tenemos que garantizar la justicia social de todo el país”.
“Nuestra meta -dijo el Embajador- es construir un país rico, civilizado, democrático y armonioso. Esa es la meta. Tenemos que ser un país, todos con esa meta. Desde luego, cada uno tiene sus índices. Tenemos ahora redactado un programa, las metas, cómo se cumplen, cómo se vive para el 2020, en un libro bien grueso donde está todo bien detallado” afirmó Zhao.
La concepción científica del desarrollo
Tres años atrás, cuando fue presentado el Informe al XVII Congreso del PCCh, el concepto “concepción científica del desarrollo” fue objeto de mucha atención de analistas y estrategas políticos internacionales que no coinciden con los postulados neoliberales. En el Informe aparece en innumerables ocasiones ese concepto, de ahí el interés por ahondar en dichas categorías.
Respecto a esta concepción, explica el entrevistado que “sí, hay una concepción científica del desarrollo. Nosotros tenemos que analizar todo. Tenemos que poner más atención a la iniciativa de todo el pueblo. Tenemos que aplicar unas políticas que corresponden a las leyes económicas, al desarrollo laboral”.
“Sobre todo, tenemos que mantener “la reforma y la apertura” para perfeccionar el sistema socialista en China” puntualizó. “Estamos tomando un camino impresionante. Tenemos que hacer las cosas con las peculiaridades de China. Por eso nosotros llamamos construir el socialismo con características chinas”.
Las raíces ideológicas, el análisis político y la aplicación de las ciencias
El principal líder del proceso revolucionario chino, Mao Tse Tung, fue quien a partir de la aplicación del marxismo-leninismo impulsó el estudio de las particularidades chinas para la construcción del socialismo.
“Fue de Mao Tse Tung pero también de Deng Xiao Ping” precisó Rongxiang.
Recuérdese que Deng fue uno de los más cercanos seguidores de Mao y el PCCh lo reconoció como el líder del país luego de la muerte de Mao y de los reajustes políticos de la pasada década del 70.
“Como se conoce -dijo Rongxiang- el año pasado hemos celebrado el 60 Aniversario de la fundación de la República Popular China. Realmente en estos 60 años en China hemos logrado grandes avances y desarrollo. El crecimiento anual en los 60 años ha sido de 13,1%”.
Pero el camino de China hacia los actuales éxitos no ha estado exento de obstáculos. “Hemos explorado las posibilidades en el camino y hemos cometido errores. Hemos logrado éxitos. Tanta alegría, como dolores, hemos pasado. Pero siempre estamos emparejando, avanzando”.
“Al comienzo, en la fundación de la República Popular China, en ese momento, por ejemplo, en los mercados se vendía fósforos, y sus cajas decían: "hecho en el extranjero".¿Qué quería decir eso?, que no se producen fósforos” (a pesar de ser China quien inventó la pólvora desde el siglo IX).
“China en ese momento era un país colonia pero ahora nos dicen que somos la fábrica del mundo, que trabajamos todas las cosas, desde satélites como usted acaba de mencionar, muebles de la mesa, de la casa, de todo” expresó orgullosamente el diplomático asiático.
Un pueblo estable, rico, civilizado y armonioso
“En estos 60 años China ya se ha convertido en país socialista, con algunos aspectos desarrollados y modernizados, pero todavía nos falta mucho. Acabo de decir que la segunda meta fue hasta el 2000, pasamos la segunda fase. Ahora tenemos la tercera etapa hasta el 2050. En ese año, China debe convertirse en un país medianamente desarrollado. Esa es nuestra meta”, precisó Rongxiang.
Son cuatro propiedades fundamentales a las que aspiran los líderes chinos que tenga el pueblo cuando China se convierta, en el 2050, un país “medianamente desarrollado”: estable, rico, civilizado y armonioso.
Según el entrevistado, una de las regularidades del sistema social chino es que sus dirigentes “siempre estamos trabajando con nuestros científicos”. La alta cifra de población china, la más alta del mundo para un país, así lo exige.
China tiene que contribuir más al desarrollo y a la civilización de toda la humanidad
“Realmente China cuenta con mucha población, somos 1300 millones de habitantes. (...) La población es mucha y tenemos que trabajar más. Estamos convencidos y muy confiados en el pueblo. El desarrollo y mejor vida de todo el pueblo. Un pueblo estable, rico, civilizado y armonioso. Además, China es un país de una muy antigua civilización que tiene que contribuir más al desarrollo, a la civilización de toda la humanidad” consideró el diplomático.
“Hemos logrado éxitos, avances, pero todavía nos falta mucho. Tenemos que trabajar más. Por ejemplo, el ingreso per cápita de China es menor que el de Venezuela que ya está en más de 11 mil dólares per cápita. Nosotros tenemos 3.800 dólares percápita . Claro, si se multiplica por los 1300 millones eso da mucho pero el percápita está bajo. Tenemos que ser conscientes de dónde estamos. No vamos a ser tan alegres, orgullosos. Si, orgullosos de lo que hemos logrado, pero también consciente de lo que nos falta”.
La entrevista continuará, presentada en las siguientes partes, con la reflexión del Embajador sobre otras características del sistema socialista chino, las relaciones con Venezuela y América Latina y sobre los retos de China.
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