Voces internacionales opuestas a sanciones a Irán versus agresividad guerrerista de occidente

Caracas, 07 Sep. AVN (Leandro Albani).- Aunque los llamados internacionales a Estados Unidos e Israel para que detengan su asedio contra Irán se multiplicaron en los últimos tiempos, el próximo 9 de septiembre podrían ocurrir nuevos hechos que produzcan una fuerte tensión al cumplirse el plazo acordado por el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para la aplicación de sanciones contra la nación persa.

La resolución 1.929, aprobada el pasado 9 de junio, refuerza las penas contra Irán debido a las acusaciones por el supuesto enriquecimiento de uranio con fines bélicos.

La medida del Consejo de Seguridad prevé registros sorpresas a embarcaciones iraníes, situación que desde la administración persa afirmaron no permitirán.

A esto se suma que desde principios de agosto, frente a las costas iraníes en el golpe Pérsico fue enviada una importante fuerza naval estadounidense acompañada por unidades de superficie y submarinas de Israel.

Si bien Teherán aseguró en reiteradas ocasiones que su programa de enriquecimiento de uranio tiene como objetivo generar energía con fines pacíficos, desde el 2006 la entidad de la ONU aplicó cuatro paquetes de sanciones.

En esta nueva contienda donde una solución diplomática en ocasiones parece lejana, vienen al recuerdo los argumentos esgrimidos por la administración de George W. Bush al acusar al gobierno iraquí de Sadam Huseim.

Las armas de destrucción masiva que la administración estadounidense presentó a la opinión pública se esfumaron al conocerse la falsedad de las pruebas, demostrando que lo que se buscaba era una razón a gusto de Estados Unidos para expandir sus dominios y contentar a Israel que no veía con buenos ojos al Ejecutivo iraquí.

El último reporte

Según el último reporte de la Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA, por sus siglas en inglés), la producción total de uranio de bajo enriquecimiento de Irán aumentó casi un 15 por ciento desde mayo para alcanzar las 2,8 toneladas, pero el país no está expandiendo su capacidad de enriquecimiento.

El organismo dependiente de Naciones Unidas manifestó también su preocupación por la supuesta existencia de una carga nuclear para un misil.

La IAEA expresó su malestar por lo que llamó la “objeción reiterada” de Irán a la elección de la agencia sobre los inspectores que trabajan en ese país, luego de que Teherán vetara el ingreso a dos inspectores nucleares de la ONU en junio, situación que tiene permitido legalmente.

El reporte reconoció a su vez que Irán no está expandiendo su capacidad de enriquecimiento, ni en su planta de Natanz ni en la nueva de Fordov, que se encuentra en construcción.

Al comentar el anuncio de la IAEA, el enviado de Irán ante la agencia, Alí Asghar Soltanieh, manifestó que “después de siete años de constantes inspecciones, el informe confirma una vez más que Irán no desvía sus actividades nucleares hacia objetivos militares o prohibidos”.

El enviado iraní reconoció que el reporte ha “empañado la credibilidad técnica de la agencia”, pero que “claramente demuestra que todas las actividades nucleares iraníes, especialmente los esfuerzos de enriquecimiento, han sido conducidos bajo la supervisión” de la IAEA.

Respecto a las menciones en el informe del director del organismo internacional sobre el Consejo de Seguridad de la ONU, explicó que las demandas de este organismo no se pueden aplicar porque no tienen una base legal y sobrepasa al Tratado de No Proliferación Nuclear.

Por su parte, el portavoz de la Cancillería iraní, Ramin Mehmanparast, aseveró que el reporte confirmó, una vez más, que Irán no desvía material para armas nucleares, pero también se centró en temas no técnicos, razón por la que en cierta medida estuvo politizado.

“La agencia debe mantener su dignidad técnica definida dentro del marco del Tratado de No Proliferación (TNP) nuclear. Faltaría a su obligación legal si aborda asuntos políticos y acepta presiones externas”, señaló.

El vocero de la Cancillería anunció además que el gobierno persa está listo para conversar con los Grupos de Viena y con los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, más Alemania, sobre el acuerdo de canje de combustible atómico para el reactor de investigaciones de Teherán.

La postura de Israel

No es desconocido el ataque continuo por parte de Israel contra sus vecinos en la región. Las casi diarias incursiones militares contra Palestina, el bombardeo a una central nuclear en Siria en 2007, la invasión a Líbano en 2006 y la persistente amenaza de un ataque a Irán son moneda corriente en la agenda política judía.

Autores como el sociólogo James Petras, afirmaron más de una vez que el objetivo principal de Israel es geopolítico y para eso debe controlar Medio Oriente, más allá de las posturas y opiniones de su socio Estados Unidos.

Bajo el argumento de que Irán no sólo produce energía nuclear para armamentos, sino que es un país que financia a organizaciones políticas como Hezbolá, el actual gobierno hebreo no pierde oportunidad para ampliar sus amenazas.

En reiteradas ocasiones el líder cubano Fidel Castro denunció las intensiones del Ejecutivo judío de comenzar un ataque militar contra Irán aunque siempre contando con la aprobación y el apoyo de EEUU, bajo la excusa de la producción de un arma nuclear por parte de la nación persa.

En referencia a estas acusaciones, Mehmanparast deploró que la agencia de la ONU omitiera en su reporte referencias al arsenal atómico de Israel y a su silencio sobre una invitación a adherirse al referido protocolo sobre la no proliferación nuclear.

El presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad, aseguró a su vez que ni el Gobierno de Estados Unidos ni el de Tel Aviv se encuentran en condiciones de “entrar en una confrontación” con su país.

Frente a las acusaciones, el mandatario acusó a la Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA, en inglés), de provocar “una guerra psicológica”.

Esta declaración fue después de que el jefe de la central de inteligencia, Leon Panetta, señalara que Teherán tiene capacidad de fabricar “dos bombas atómicas en un lapso aproximado de dos años”.

En varias oportunidades, Ahmadinejad afirmó que Irán está preparado y cuenta la capacidad para rechazar cualquier agresión extranjera.

El peso de China y Rusia

Entre las diferencias diplomáticas que más resaltan debido a la postura frente a Irán, se encuentran las de Rusia y China principalmente.

Si bien ambas naciones hasta ahora se rehusaron a sancionar a la nación persa, se sumaron a la última ronda de sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU (CSONU), aunque no apoyaron las medidas adicionales tomadas por Estados Unidos y Europa contra el sector energético iraní.

La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino Jiang Yu declaró que Beijing espera que “Irán y la agencia puedan cooperar plenamente y establecer la confianza de la comunidad internacional en la naturaleza pacífica de sus plantas”

Desde el Ejecutivo chino se llamó a elevar los esfuerzos diplomáticos en búsqueda de una “solución a largo plazo y adecuada”.

En tanto, el pasado 16 de mayo los ministros de Relaciones Exteriores de Brasil y Turquía informaron que los gobiernos de ambas naciones continuarán realizando esfuerzos diplomáticos para lograr una solución pacífica respecto al programa nuclear de Irán.

Los dos países firmaron un Acuerdo tripartito con Irán para que Turquía enriquezca el uranio necesitado por Teherán y con ello propusieron una solución pacífica a la polémica pero ante la decisión del CSONU el acuerdo quedó sin efecto. Ambos gobiernos condenaron las últimas sanciones contra la nación persa.

Por el momento habrá que esperar si las gestiones diplomáticas tienen un peso mayor que la necesidad militarista de Estados Unidos e Israel, siempre dispuestos para atacar a países que no se alínean con sus políticas, mientras a nivel internacional las voces en contra de una guerra contra Irán se van multiplicando.

Leandro Albani AVN 07/09/2010 16:32
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