Confieren grado de generala de brigada del ejercito bolivariano a Manuela Sáenz

Caracas, 05 Jul. AVN.- Como reconocimiento póstumo a las virtudes como heroína en la lucha por la independencia y como parte del homenaje que ofrece la República Bolivariana de Venezuela con motivo del traslado de sus restos simbólicos al Panteón Nacional para acompañar al Libertador Simón Bolívar, se le otorgó post mortem al grado honorario de generala de brigada del Ejército bolivariano a la Generala de Honor Manuela Sáenz.

Este grado se le confiere a Manuela Sáenz por disposición del presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, en ejercicio de la atribuciones que le confiere el artículo 77, numeral 19, del decreto 6.217, con Rango de Valor y Fuerza de la Ley Orgánica de Administración Pública, de fecha 31 de julio de 2008, actuando de conformidad con lo establecido en los artículos 11, 60 y 88 de la Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana en concordancia con el artículo 2 de la Ley de Grados Militares y Honorarios.

El presidente Chávez y su homólogo de Ecuador, Rafael Correa, recibieron los restos simbólicos de la Generala de Honor Manuela Sáenz, que serán colocados junto a los restos del Libertador Simón Bolívar.

Manuela Sáenz nació en Quito el 27 de diciembre de 1793, se educó en el Monasterio de La Concepción, donde aprendió tres idiomas.

El 16 de junio de 1822, conoció al Libertador Simón Bolívar cuando hacia su entrada triunfal en Quito. Al llegar Bolívar a la Plaza Mayor, Manuela le arroja una corona de ramas de laurel, este acto le causó bastante sorpresa al Libertador, quien desde ese instante se quedó maravillado.

La Libertadora fue el epíteto que recibió después de que le salvara la vida a Simón Bolívar, la noche del 25 de septiembre de 1828. Amable loca, Manuelita la bella son otros de los calificativos con los que se conoce a Manuela Sáenz, la mujer que acompañó a Bolívar en los últimos ocho años de su vida (1822-1830), que promovió activa y beligerantemente la independencia del territorio suramericano y que sufrió por su efímera homogeneidad política.

Su padre fue Simón Sáenz y Vergara, un español miembro del Concejo de la ciudad de Quito, capitán de la milicia del rey y recaudador de los diezmos del reino de Quito, casado con Juana María del Campo.

Inválida, acompañada por Simón Rodríguez -el Maestro del Libertador- y las cartas del General O"Leary, acabó la vida de Manuela Sáenz, víctima de una extraña epidemia que llegó a la región de Paita, en Perú, el 23 de noviembre de 1856.

05/07/2010 - 02:01 pm