Credos y cruces de Cuba

 

Caracas, 28 Jun. AVN.- Darle la vuelta a la ceiba del Templete es en Cuba una tradición centenaria. En realidad no se trata de una vuelta, sino de tres y hay hasta quien la besa y se postra ante sus raíces. Que traiga paz, prosperidad y salud son los más frecuentes anhelos de aquellos que esperan hasta la medianoche, hora que dicta la tradición, para el afamado rito habanero.

Siempre a mediados de noviembre, fecha en que la villa de San Cristóbal de La Habana se fundó, devotos de la costumbre rodean la ceiba adorada. Allí, en el Templete, se ofició la misa inicial y el primer cabildo, momento histórico tomado como el acto fundacional de la otrora villa y ahora ciudad. Una gran ceiba, según dicen, fue testigo en el siglo XVI del nacimiento de la actual capital de Cuba. Como es de suponer, desde 1519 y hasta la fecha, más de un ejemplar ha sido reverenciado.

Siempre en contra de las manecillas del reloj dan la vuelta al árbol milagroso extranjeros y fieles de la idiosincrasia capitalina. Hay quien asegura que debe pedirse una ambición por cada vuelta dada mientras se le toca, otros dicen que se trata de pedir solo un anhelo, pero en verdad cada quien decide cuantos deseos confesar.

Vista también como resultado del punto de confluencia entre las religiones, católica y africana, el culto a la ceiba tiene la capacidad de reunir, año tras año, lo mismo a ateos que a practicantes de las más disímiles creencias.

La última cruz de Colón

Considerada como la única conservada de las veintitantas cruces que pusiera Colón en el Nuevo Mundo, la Cruz de Parra se resguarda hoy en la misma localidad en la que fuera colocada en Cuba. La oriental Baracoa, Ciudad Primada, la primera de todas las villas que fundara en Cuba el adelantado Diego Velázquez, cuida con celo el tesoro centenario.

Comprobada su autenticidad mediante las pruebas de carbono 14 realizadas por la Dirección de Patrimonio de Cuba en conjunto con el Instituto Forestal de Bélgica, la cruz mediomilenaria puede ser vista hoy en la Iglesia Parroquial de la ciudad que le da cobijo.

Dentro de sus muchos milagros se le atribuye la ausencia de muertos ante los frecuentes asaltos por corsarios radicados en el norte de Santo Domingo y la Isla Tortuga. Fue realizada en América y no en el Viejo Mundo como suponían algunos y en la actualidad su parte posterior está enchapada en plata.

El tamaño de la cruz original dista mucho de la que hoy se conserva: devotos y turistas solían tomar parte de ella para llevar consigo sus poderes milagrosos. Según los lugareños, mientras más se acortaba su tamaño más crecía su leyenda. Actualmente, es considerada la más antigua reliquia histórico-religiosa del encuentro entre las culturas europea y americana y es Monumento Nacional de Cuba.

En el Cobre está La Patrona

Fue encontrada en altamar. En medio de la tormenta más fiera, rezaban por su vida tres hombres tan comunes que fueron bautizados luego como los tres juanes, cuando un suceso nada común cambió el curso de la historia religiosa de un país entero. Así reza parte de la leyenda que narra cómo fue encontrada la Virgen de la Caridad del Cobre, la patrona de todos los cubanos.

Cachita para algunos, o la extravagante Oshún del sincretismo afrocubano para otros, la virgen antillana recibe en su templo durante todo el año miles de visitas e igual número de valiosas ofrendas y sacrificios personales. Es venerada en la Basílica Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre en Santiago de Cuba, aun cuando fue encontrada un poco más al norte de esa ciudad, en La Bahía de Nipe. La Basílica del Cobre es quizás el sitio religioso más venerado por el pueblo cubano.

Una peregrinación en homenaje a la Virgen de la Caridad tiene lugar año tras año todos los 8 de septiembre en disímiles sitios del país. Mestiza como el pueblo mismo que representa, hermosamente ataviada como debe serlo una patrona, para sus fieles, el rasgo más significativo de la virgen, es, sin dudas, su proverbial misericordia.

28/06/2017 - 10:46 pm